Buenas, hoy os traigo una noticia impactante, fruto de la crisis capitalista y las medidas neoliberales de recortes impuestas en Grecia, pero lean, lean:
Los últimos episodios de desmayos de alumnos en escuelas griegas
víctimas del hambre y la desnutrición han avivado un debate que
despierta los fantasmas de la posguerra.
Al principio fue la estupefacción: nadie creía posible que en un Estado
de la Unión Europea (UE) los alumnos se desmayasen por no haber comido
nada y el primer maestro en denunciarlo fue acusado de querer calumniar
al Gobierno.
El primer caso ocurrió hace un año, y a él le siguieron más denuncias
de profesores que aseguraban que alumnos suyos se quedaban tras las
clases en actividades extraescolares hasta las cuatro de la tarde sin
ingerir nada en todo el día.
Los medios de comunicación dieron buena cuenta de ello, pero las
noticias fueron tachadas de exageraciones periodísticas, hasta que, hace
un par de semanas, un chaval de 13 años se desmayó en un colegio de
Heraklión, la capital de la isla de Creta.
Cuando la directora avisó a su madre, que trabaja a tiempo parcial en
una empresa municipal y cría sola a sus cuatro hijos, ésta contestó que
en su familia no habían comido nada desde hacía dos días.
Y, entonces, el país se conmocionó.
Mucha gente sospechaba que, entre los inmigrantes sin papeles, había
gente que pasaba hambre, pero el chico que se desmayó en Heraklion era
griego.
El asunto se ha convertido en un debate nacional y la imagen de los
repartos de comida en las escuela despierta, entre los más ancianos, la
pesadilla del invierno de 1941-42, cuando, bajo la ocupación nazi, más
de 300.000 personas murieron de hambre y la de los años de extrema
pobreza de la posguerra.
La dirección de las guarderías del Ayuntamiento de Atenas ha explicado a
los medios que, desde el comienzo del año escolar, varios directores de
escuelas primarias han pedido preparar, junto a las 5.500 comidas que
su servicio prepara cada día para los niños de guardería, otras para 67
alumnos en condiciones de extrema necesidad.
La semana pasada, el semanario progubernamental "To Vima", citaba a
fuentes del Ministerio de Educación Nacional que aseguraban se está
elaborando un programa de distribución de cupones por un valor de 2 ó 3
euros para los alumnos de escuelas de regiones con altos porcentajes de
pobreza.
Esos cupones serían intercambiados en las cantinas escolares por un bocadillo y medio litro de leche o zumo de frutas.
La noticia fue desmentida categóricamente por la ministra de Educación Nacional, Ana Diamantopulu, a la radio "Skaï".
"Desde que empezó el debate sobre ese asunto pedí a los directores de
escuelas que informen al Ministerio inmediatamente si hay casos de
alumnos que se desmayan por desnutrición o por hambre. Hasta ahora no
recibimos ningún informe. Pero si hay algún caso cumpliremos nuestro
deber respecto a la dignidad de los alumnos", afirmó.
Pero los sindicatos de profesores no parecen de acuerdo con la ministra.
"Hay casos de alumnos de familias pobres que pasan todo el día en la
escuela sin comer nada. Desde el principio del año escolar fueron
mencionados cuatro casos de desmayos (por hambre)", declaró a Efe el
secretario general de la Federación de Profesores de Enseñanza
Secundaria (OLME), Zemis Kotsifakis.
"Lo que debe hacerse es acabar con el empobrecimiento de la sociedad,
con los impuestos y las reducciones de los salarios. Si eso no ocurre,
la sociedad tomará todas las medidas solidarias necesarias", dijo cuando
se le preguntó sobre la organización de ranchos en las escuelas.
La actitud de la Federación de Maestros de Enseñanza Primaria (DOE) es más cautelosa.
"Emprendimos un trabajo de recoger todos los casos registrados en
escuelas primarias, para tener una idea de la severidad del problema.
Pronto pediremos una reunión con la ministra para debatir lo que debe
hacerse", explicó su secretario de organización, Zanasis Gumas.
Los casos de hambre aún parecen aislados, pero lo cierto es que las
sombrías perspectivas de futuro y la grave recesión que azota al país
hacen renacer en Grecia situaciones que todos creían pertenecientes a un
pasado lejano.
Fuente: http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=242669
A esto es a lo que van a llevarnos las medidas de austeridad dictadas por Europa (lease Merkel y compañía), ya esta ocurriendo en grecia, cuanto creeis que tardará en ocurrir en españa, maxime teniendo al frente del gobierno al perrito faldero de Merkel???
Mostrando entradas con la etiqueta Sanidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sanidad. Mostrar todas las entradas
martes, 20 de diciembre de 2011
martes, 6 de diciembre de 2011
La sanidad griega
Buenas, hoy me e encontrado un articulo muy interesante sobre la situacion de Grecia, en especial sobre su situacion sanitaria, y es impactante, a esto les a conducido los recortes dictados desde la UE y a esto es a lo que va a llegar España en no mucho tiempo, pero lean, lean:
Aunque nadie les hace mucho caso, decenas de pegatinas empapelan las paredes del hospital, el más grande de Atenas en el barrio popular de Nikaia, a cinco kilómetros del puerto de Pireus. Las pegatinas se ilustran con un dibujo de un sobre tachado por una barra roja al estilo de un aviso de stop. "No al fakelaki" es el mensaje, una referencia al ya notorio sobre lleno de billetes de 50 euros que algunos médicos griegos piden a sus pacientes a cambio de un mejor servicio. El fakelaki es una de las muchas manifestaciones de corrupción en Grecia comentadas hasta la saciedad desde el inicio de la crisis para justificar medidas "duras" de liberalización y austeridad. El gobierno de Giorgos Papandreu anunció a bombo y platillo en el 2010 una lucha sin tregua contra la cultura de fakelaki, a la vez que puso en marcha una serie de draconianos recortes a la sanidad publica, parte del plan de ajustes exigido por las potencias europeas.
Dos años después, con el hospital en un estado próximo al colapso, privado de fondos y utilizado por cada vez más pacientes, el problema del fakelaki es ya poco más que una anécdota. "En este hospital hay médicos que aceptan sobres", dice Olga Kosmopoulou, especialista en enfermedades contagiosas y miembro del sindicato de médicos de hospitales que ha organizado campañas contra la corrupción. "Tratamos de convencer a los pacientes para que denuncien a los médicos que piden dinero; pero, en estos momentos, los pacientes tienen miedo: el fakelaki no es su prioridad".
¿Cuál es, entonces, la prioridad de los pacientes de renta baja en este hospital, en medio de un distrito de Atenas de enormes problemas de paro y pobreza? Pacientes que esperan cinco o seis horas a ver a un médico y pagan entre 80 y 100 euros por una prueba de sangre y orina. La prioridad "es sobrevivir" dice Kosmopoulou.
Minakaia ya era un hospital con problemas gordos antes de la crisis. Fue calificado, en el 2007, como "un lugar desdichado más que lugar terapéutico", por inspectores del Gobierno que denunciaron falta de higiene en la preparación de la comida. Pero, tras recortes del 40% en los presupuestos hospitalarios desde el inicio del programa de austeridad, la comida es lo de menos.
Primero, faltan médicos y enfermeras. "En el turno de noche, tenemos solo dos enfermeras para 60 pacientes", dijo Kosmopoulou. Nikaia es el hospital más grande de Atenas en número de pacientes atendidos pero no en número de camas, 650. Tiene 200 enfermeras. Kosmopoulou enseña un dormitorio en el que pacientes, la mayoría de la tercera edad, ocupan camas con solo cinco o seis centímetros de distancia entre ellas. El recorte del 42% del gasto en IKA, la aseguradora pública que ofrecía asistencia primaria y médicos de cabecera a millones de pensionistas, ha forzado a enfermos a ir directamente a urgencias. Los tiempos de espera se han alargado un 30%. "Yo les digo a mis compañeros: '¡Rápido! ¡Rápido!'. Pero no podemos llegar", dice Kosmopoulou. "Sé que la gente en Europa dice que no trabajamos en Grecia, pero es un mito".
Tras el aumento de la edad de jubilación para empleados públicos de 65 a 67 años, "la mayoría de las enfermeras sigue trabajando con problemas de salud como artritis". Recortes de los salarios de médicos de hospital hasta 1.000 euros mensuales mas extras ha desatado la fuga de personal. "No es tanto por el dinero como porque ya no sientes satisfacción en este trabajo", cuenta un médico. Mientras, los problemas de paro e indigencia en las calles del barrio de Nikaia se cuelan en el hospital. "15 o 20 sin techo duermen en los pasillos del centro", añade Kosmopoulou.
Recorriendo los pasillos, una mujer de la limpieza explica –Kosmopoulou hace de intérprete– que trabaja para una empresa privada subcontratada. Cobra 500 euros al mes por una jornada de 15 horas sin derechos sindicales. Los suministros de productos no esenciales –desde algodón a vasos de plástico– se han agotado. "Es como si lo hicieran para humillarnos", relata Kosmopoulou mientras enciende un cigarro. La situación no va a mejorar. Según el nuevo presupuesto de austeridad draconiana exigida para que Grecia reciba el próximo tramo de créditos europeos, el presupuesto del Ministerio de Sanidad se recorta otro 6,5%.
Con hospitales en estas condiciones, no es de extrañar que las campañas para erradicar el fakelaki no den resultados. Según un estudio sobre los efectos de los recortes a la sanidad de la revista médica The Lancet (numero 378, 22 de octubre de 2011), lejos de resolver el problema de la corrupción, los recortes presupuestarios pueden estar agravando la cultura del sobre. "Se soborna a los empleados para evitar las colas en hospitales colapsados", advierte. El estudio de The Lancet advierte también que en el primer año de la crisis –2009– se produjo un "aumento significativo de la gente que dice que jamás va al médico o al dentista", lo que se achaca a los largos tiempos de espera. "Si no es grave y no tienes seguro privado, vas a esperar tres o cuatro meses; así que la gente pasa de ir", explica una empleada pública que participaba en una manifestación en el centro de Atenas. Un nuevo copago de cinco euros aumenta el desinterés por ir a ver a un médico. Y la nueva política de cobrar entre 80 y 100 euros por someterse a una prueba media, remata la faena. "La gente ya no se hace las pruebas que les pedimos", asegura Kosmopoulou.
Todo esto, por supuesto, reduce el coste de la sanidad a corto plazo aunque a largo puede aumentarlo. Asimismo, la preocupante ratio de enfermeras por camas hospitalarias se ha resuelto fácilmente en algunos hospitales con la eliminación de mas de 11.000 camas, una reducción del 23% en dos años. Esto se entenderá en las auditorías de la nueva "unión fiscal europea como un recorte del gasto. Pero el número de pacientes que acuden a hospitales públicos ha subido el 30% desde el 2009 quizás porque la gente ya no puede permitirse el lujo de pagar un seguro privado. Mientras, se han asignado 550 camas en hospitales públicos al sector privado.
El estudio de The Lancet advierte que existen indicios de que la situación en sanidad ha empeorado especialmente para grupos vulnerables. Y casi todos estos grupos –ancianos de pensiones mínimas, niños de familias pobres, toxicómanos, inmigrantes– pueden encontrarse en el hospital de Nikaia. Kosmopoulou comenta que existe una "crisis humanitaria" debido al aumento disparado de casos de pacientes seropositivos. Según The Lancet, el diagnóstico de seropositivos ha subido el 52% entre el 2010 y el 2011. En parte, la respuesta se encuentra en las calles próximas a Politeknik, en el centro de Atenas, donde cientos de heroinómanos evocan los años duros de los setenta en el sur europeo. Aunque la distribución de metadona no se ha visto afectada por los recortes, ya no hay apoyo de asistentes sociales ni psicólogos. Hay otro factor para explicar los nuevos seropositivos. "Muchas de mis pacientes son jóvenes mujeres que han perdido su trabajo y recurren a la prostitución", concluye Kosmopoulou.
Aunque nadie les hace mucho caso, decenas de pegatinas empapelan las paredes del hospital, el más grande de Atenas en el barrio popular de Nikaia, a cinco kilómetros del puerto de Pireus. Las pegatinas se ilustran con un dibujo de un sobre tachado por una barra roja al estilo de un aviso de stop. "No al fakelaki" es el mensaje, una referencia al ya notorio sobre lleno de billetes de 50 euros que algunos médicos griegos piden a sus pacientes a cambio de un mejor servicio. El fakelaki es una de las muchas manifestaciones de corrupción en Grecia comentadas hasta la saciedad desde el inicio de la crisis para justificar medidas "duras" de liberalización y austeridad. El gobierno de Giorgos Papandreu anunció a bombo y platillo en el 2010 una lucha sin tregua contra la cultura de fakelaki, a la vez que puso en marcha una serie de draconianos recortes a la sanidad publica, parte del plan de ajustes exigido por las potencias europeas.
Dos años después, con el hospital en un estado próximo al colapso, privado de fondos y utilizado por cada vez más pacientes, el problema del fakelaki es ya poco más que una anécdota. "En este hospital hay médicos que aceptan sobres", dice Olga Kosmopoulou, especialista en enfermedades contagiosas y miembro del sindicato de médicos de hospitales que ha organizado campañas contra la corrupción. "Tratamos de convencer a los pacientes para que denuncien a los médicos que piden dinero; pero, en estos momentos, los pacientes tienen miedo: el fakelaki no es su prioridad".
¿Cuál es, entonces, la prioridad de los pacientes de renta baja en este hospital, en medio de un distrito de Atenas de enormes problemas de paro y pobreza? Pacientes que esperan cinco o seis horas a ver a un médico y pagan entre 80 y 100 euros por una prueba de sangre y orina. La prioridad "es sobrevivir" dice Kosmopoulou.
Minakaia ya era un hospital con problemas gordos antes de la crisis. Fue calificado, en el 2007, como "un lugar desdichado más que lugar terapéutico", por inspectores del Gobierno que denunciaron falta de higiene en la preparación de la comida. Pero, tras recortes del 40% en los presupuestos hospitalarios desde el inicio del programa de austeridad, la comida es lo de menos.
Primero, faltan médicos y enfermeras. "En el turno de noche, tenemos solo dos enfermeras para 60 pacientes", dijo Kosmopoulou. Nikaia es el hospital más grande de Atenas en número de pacientes atendidos pero no en número de camas, 650. Tiene 200 enfermeras. Kosmopoulou enseña un dormitorio en el que pacientes, la mayoría de la tercera edad, ocupan camas con solo cinco o seis centímetros de distancia entre ellas. El recorte del 42% del gasto en IKA, la aseguradora pública que ofrecía asistencia primaria y médicos de cabecera a millones de pensionistas, ha forzado a enfermos a ir directamente a urgencias. Los tiempos de espera se han alargado un 30%. "Yo les digo a mis compañeros: '¡Rápido! ¡Rápido!'. Pero no podemos llegar", dice Kosmopoulou. "Sé que la gente en Europa dice que no trabajamos en Grecia, pero es un mito".
Tras el aumento de la edad de jubilación para empleados públicos de 65 a 67 años, "la mayoría de las enfermeras sigue trabajando con problemas de salud como artritis". Recortes de los salarios de médicos de hospital hasta 1.000 euros mensuales mas extras ha desatado la fuga de personal. "No es tanto por el dinero como porque ya no sientes satisfacción en este trabajo", cuenta un médico. Mientras, los problemas de paro e indigencia en las calles del barrio de Nikaia se cuelan en el hospital. "15 o 20 sin techo duermen en los pasillos del centro", añade Kosmopoulou.
Recorriendo los pasillos, una mujer de la limpieza explica –Kosmopoulou hace de intérprete– que trabaja para una empresa privada subcontratada. Cobra 500 euros al mes por una jornada de 15 horas sin derechos sindicales. Los suministros de productos no esenciales –desde algodón a vasos de plástico– se han agotado. "Es como si lo hicieran para humillarnos", relata Kosmopoulou mientras enciende un cigarro. La situación no va a mejorar. Según el nuevo presupuesto de austeridad draconiana exigida para que Grecia reciba el próximo tramo de créditos europeos, el presupuesto del Ministerio de Sanidad se recorta otro 6,5%.
Con hospitales en estas condiciones, no es de extrañar que las campañas para erradicar el fakelaki no den resultados. Según un estudio sobre los efectos de los recortes a la sanidad de la revista médica The Lancet (numero 378, 22 de octubre de 2011), lejos de resolver el problema de la corrupción, los recortes presupuestarios pueden estar agravando la cultura del sobre. "Se soborna a los empleados para evitar las colas en hospitales colapsados", advierte. El estudio de The Lancet advierte también que en el primer año de la crisis –2009– se produjo un "aumento significativo de la gente que dice que jamás va al médico o al dentista", lo que se achaca a los largos tiempos de espera. "Si no es grave y no tienes seguro privado, vas a esperar tres o cuatro meses; así que la gente pasa de ir", explica una empleada pública que participaba en una manifestación en el centro de Atenas. Un nuevo copago de cinco euros aumenta el desinterés por ir a ver a un médico. Y la nueva política de cobrar entre 80 y 100 euros por someterse a una prueba media, remata la faena. "La gente ya no se hace las pruebas que les pedimos", asegura Kosmopoulou.
Todo esto, por supuesto, reduce el coste de la sanidad a corto plazo aunque a largo puede aumentarlo. Asimismo, la preocupante ratio de enfermeras por camas hospitalarias se ha resuelto fácilmente en algunos hospitales con la eliminación de mas de 11.000 camas, una reducción del 23% en dos años. Esto se entenderá en las auditorías de la nueva "unión fiscal europea como un recorte del gasto. Pero el número de pacientes que acuden a hospitales públicos ha subido el 30% desde el 2009 quizás porque la gente ya no puede permitirse el lujo de pagar un seguro privado. Mientras, se han asignado 550 camas en hospitales públicos al sector privado.
El estudio de The Lancet advierte que existen indicios de que la situación en sanidad ha empeorado especialmente para grupos vulnerables. Y casi todos estos grupos –ancianos de pensiones mínimas, niños de familias pobres, toxicómanos, inmigrantes– pueden encontrarse en el hospital de Nikaia. Kosmopoulou comenta que existe una "crisis humanitaria" debido al aumento disparado de casos de pacientes seropositivos. Según The Lancet, el diagnóstico de seropositivos ha subido el 52% entre el 2010 y el 2011. En parte, la respuesta se encuentra en las calles próximas a Politeknik, en el centro de Atenas, donde cientos de heroinómanos evocan los años duros de los setenta en el sur europeo. Aunque la distribución de metadona no se ha visto afectada por los recortes, ya no hay apoyo de asistentes sociales ni psicólogos. Hay otro factor para explicar los nuevos seropositivos. "Muchas de mis pacientes son jóvenes mujeres que han perdido su trabajo y recurren a la prostitución", concluye Kosmopoulou.
Cómo crear más corrupción
Una de las falacias más repetidas durante la crisis es
que las medidas de austeridad, los recortes de salarios de
funcionarios, la privatización y la liberalización ayudarán a acabar con
la corrupción. Pero no es casualidad que la corrupción suele ser
endémica precisamente en países pobres con estados en quiebra. De ahí,
los primeros indicadores en Grecia: el plan radical de la troika, en vez
de acabar con la corrupción y la evasión de impuestos, puede
convertirlos en estrategias de supervivencia. En hospitales con largas
colas, un paciente pasa el sobre al médico. Tras ver diezmada su
pensión, el policía ahorra mediante un soborno mensual del club
nocturno.
¿Qué funcionario, tras un recorte del 40% de su salario, podrá resistir algún "incentivo"? Y pequeños comerciantes, antes legales, empiezan a pasar a la venta callejera para evitar la batería de nuevos impuestos en un mercado hundido.
Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20111206/54239884342/atenas-hospital-terror.html
Aqui se destapa la gran mentira del capitalismo, y asi es como acaban los que siguen su juego.
¿Qué funcionario, tras un recorte del 40% de su salario, podrá resistir algún "incentivo"? Y pequeños comerciantes, antes legales, empiezan a pasar a la venta callejera para evitar la batería de nuevos impuestos en un mercado hundido.
Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20111206/54239884342/atenas-hospital-terror.html
Aqui se destapa la gran mentira del capitalismo, y asi es como acaban los que siguen su juego.
Etiquetas:
Capitalismo,
Crisis,
Europa,
Grecia,
Sanidad
Suscribirse a:
Entradas (Atom)