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jueves, 14 de julio de 2011

Egipto no ha dicho su última palabra

Buenas, hoy me entero de que los egipcios llevan ya unos días (desde el viernes pasado) en las calles de las grandes ciudades para reivindicar que se acelere el cambio de estado de la dictadura de Mubarack a una democracia, pues resulta que los lideres que tomaron el poder cuando Mubarack huyó delo país no resultan ser tan salvadores como prometían, pero lean la noticia:

Casi un millón de personas se concentraron hoy en la plaza Tahrir de El Cairo para pedir reformas, reclamar un juicio contra los responsables de la represión de enero y febrero pasados, y respaldar a las familias de más de 800 civiles muertos, reportó ANSA.
En una manifestación denominada "Viernes de la purificación", convocada por los Jóvenes de la Revolución y el Movimiento 6 de abril, los manifestantes también pidieron la dimisión de la junta militar que gobierna el país, tras la salida del poder de Hosni Mubarak.
En la lectura de un comunicado, el movimiento incluyó una serie de demandas, exigiendo entre otras el despido de los policías que usaron la violencia contra los manifestantes, la dimisión de los altos cargos gubernamentales que no han cumplido las promesas que hicieron después de la revolución y que los civiles no sean juzgados por tribunales militares.
"Revolución hasta la victoria" o "el pueblo quiere el castigo inmediato para los represores", eran algunos de los cantos que coreaban los manifestantes. "Los dirigentes deben entender que esta es una revolución. No somos chicos que hacen un festival", comentaron los protestantes.
También miles de jóvenes salieron a las calles de Alejandría y Suez, donde se conoció que un hombre hirió a dos personas que fueron hospitalizadas. Entretanto, alrededor de un millar de personas se manifestaron frente al hospital internacional de Sharm el Sheikh, donde desde abril está internado Mubarak, para pedir que sea juzgado junto a sus ministros.

Y aún así, lo que les falta es ir a por el problema principal, y es que todavía es el ejercito el que está al mando, ese ejercito aliado de los EE.UU. que lo único que va a hacer es intentar que los EE.UU. salgan lo menos perjudicados posible de las revueltas que dieron su comienzo en enero, que se pararon por marzo-abril y que ahora vuelven a aflorar en el panorama internacional. En fin, todavía queda mucho camino por recorrer para que Egipto y su pueblo cumplan su sueño de democracia.

domingo, 6 de marzo de 2011

Y El Pais se reforma (resumen de las Revoluciones Árabes)

Hoy ha salido en El Pais (al menos en la versión digital) un largo texto sobre las revoluciones del norte de África, un resumen de como las revoluciones han ido acabando, uno a uno, con los dictadores de varios paises y que demuestra la falsedad de los gobiernos occidentales, el gran miedo que hay hacia los musulmanes, y la hipocresía de los medios de comunicación que no hace tanto defendían las dictaduras árabes, bueno, no me voy a extender mucho ya que la noticia ya es de por sí extensa, pero lean, lean:

Estamos en el principio. Pero afecta a tal volumen de personas y territorio, entraña tantos posibles cambios políticos y geoestratégicos, tanto impacto potencial en la economía mundial, tanto desconcierto en las diplomacias, que cuesta imaginar que el siglo XXI depare muchos acontecimientos de este calado. Llamar a lo que está ocurriendo "revolución árabe" resulta reductivo, porque puede acabar afectando a países no árabes como Irán. También es reductivo explicar la revolución por factores económicos, aunque existan. Las revoluciones se hacen por ideas y sentimientos, y la de ahora se alza como emblema la dignidad humana.
Un factor esencial de la revolución está siendo Internet y las redes sociales
Otro elemento es que la propia sociedad se sentía humillada
El 68% de los árabes tiene menos de 30 años y conoce la cultura occidental
Los generales se colocaron al lado del pueblo y dejaron caer a los tiranos
En Tahrir a nadie se le ocurrió quemar una bandera de EE UU
La caída de Mubarak fue la señal de que los pueblos podían alzar la cabeza
No es casual que el detonante fuera un suceso poderosamente metafórico. La historia de Mohamed Buaziz y su carrito de frutas ha dado la vuelta al mundo. El carrito de Buaziz, un joven de 26 años residente en Sidi Buzid (Túnez), fue confiscado por la policía. Ya le había ocurrido otras veces y con un pequeño soborno podía resolverlo. Pero cuando fue a quejarse, una funcionaria, Fadia Hamdi, le escupió a la cara. Eso, la humillación, fue lo que Buaziz no pudo soportar. Ese mismo día, 17 de diciembre de 2010, se prendió fuego.
La desgracia de Buaziz conmovió a sus vecinos y provocó una primera manifestación. La indignación se extendió rápidamente al país entero. Conviene resaltar aquí otro factor esencial e innovador de la revolución: Internet y las redes sociales. Cuando casi ningún medio informativo internacional había recogido aún la inmolación del frutero y las incipientes revueltas tunecinas, muchos jóvenes en un país tan lejano como Jordania habían adoptado ya la foto de Buaziz como avatar. La cadena de televisión catarí Al Yazira recogió el suceso porque uno de sus periodistas se enteró a través de Facebook.
Gracias al ciberespacio, los jóvenes árabes ignoraban las fronteras nacionales. El caso de Buaziz fue de inmediato asumido como propio por los vecinos argelinos. Y por los egipcios, muy sensibles desde el verano anterior. El 6 de junio de 2010, Jaled Said, de 28 años, fue detenido en Alejandría por dos policías de paisano que le golpearon hasta matarle, ante testigos. Varios jóvenes profesionales, bajo la cobertura del Premio Nobel de la Paz y dirigente opositor Mohamed el Baradei, crearon en Facebook un grupo llamado "Todos somos Jaled Said". En pocos días, el grupo congregó a cientos de miles de personas y se convirtió en el principal foco de oposición al régimen de Hosni Mubarak.
La llama prendió de forma fulminante. A principios de enero, grandes manifestaciones agitaban las principales ciudades de Túnez y Argelia. En Egipto, mientras, la revolución se preparaba con minuciosidad. Wael Ghoneim, ejecutivo comercial de Google y uno de los creadores de "Todos somos Jaled Said", contó semanas más tarde que él y sus compañeros dedicaron las primeras semanas de enero a ensayar manifestaciones en barrios periféricos, estudiando convocatorias inmediatas y formas de despistar a la policía.
Las revueltas magrebíes fueron generalmente interpretadas como protestas económicas. El presidente tunecino Zine El Abidine Ben Ali creyó que con una visita al hospital donde yacía el agonizante Buaziz (fallecido el 5 de enero) y con algunos subsidios para abaratar los alimentos bastaría para calmar los ánimos. Llevaba 24 años en el poder, había saqueado impunemente el país y estaba habituado a las llamadas revueltas del pan. Como el resto de los dictadores de la región, como los dirigentes y la opinión pública de los países más desarrollados, creía que la represión y el pan barato constituían formas infalibles de someter a las poblaciones árabes, ajenas a otra aspiración que ir sobreviviendo y sin capacidad para vivir en democracia.
Ese es otro elemento importantísimo: la propia sociedad árabe se sentía indigna y humillada. Tras la descolonización, no había conocido otra cosa que derrotas frente a Israel, dictaduras bochornosas, represión, atraso social, miedo. Y desprecio, mucho desprecio por parte del resto del mundo. Aparentemente, lo único que importaba de los árabes era el petróleo, el gas y la "estabilidad" bajo regímenes tan infames como mimados por Europa y Estados Unidos. Aunque resulte obvio, hay que recordar además que la islamofobia existe. Especialmente tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, los musulmanes quedaron bajo sospecha permanente. Un árabe medio no es más religioso que un estadounidense medio, pero su religión se asocia con el integrismo y el terrorismo. En la ecuación occidental, lo que no era una dictadura "moderada" (eufemismo de sumisión a Washington), era Al Qaeda o subversión proiraní. El cóctel de humillaciones, internas y externas, contenía todos los ingredientes.
Ahora, en 2011, el 68% de los árabes tienen menos de 30 años. Esta inmensa generación de muchachos y muchachas no conoció acontecimientos como la descolonización o la Guerra de los Seis Días, pero gracias a la televisión por satélite siempre estuvo en contacto con la cultura occidental. Vivieron el desastre de la invasión de Irak pero, además de sentir una intensa solidaridad con el sufrimiento de los iraquíes, quedaron marcados por una imagen de 2003: la de Sadam Husein, dictador todopoderoso, detenido en el sótano donde se ocultaba de forma miserable. Ese impacto visual les enseñó lo frágil que puede ser un tirano.
"No tenemos miedo", gritaban los manifestantes en Túnez. Ben Ali no logró que el Ejército asumiera tareas represivas. En sociedades tan estáticas como las árabes, donde la educación y el trabajo raramente sirven para prosperar porque lo que cuenta es pertenecer a la élite del poder o arrimarse a ella, el Ejército constituye el principal ascensor social. Entre los mandos militares abunda la gente de procedencia humilde. Eso, unido al servicio militar obligatorio, por el que cada familia tiene a alguien de uniforme, explica en gran medida el respeto mutuo entre Ejército y sociedad civil. También es cierto que los generales suelen optar por despedir a un dictador acabado antes que arriesgar sus privilegios en batallas inciertas. Por eso algunos dictadores prefieren tropas mercenarias, caso de Libia, o ejércitos pequeños e ineficientes, caso de Arabia Saudí.
Después de poner limitaciones adicionales al uso de Internet, después de cerrar escuelas y universidades, después de prometer que bajaría el pan y que no se presentaría a la reelección como presidente, Ben Ali no consiguió otra cosa que el recrudecimiento de las protestas y una inequívoca señal de despedida por parte de los militares. El 14 de enero cargó todo el dinero que cupo en las maletas y escapó a Arabia Saudí.
Para entonces, los jóvenes egipcios ya habían fijado la fecha de la insurrección: el martes 25 de enero, festivo porque era, irónicamente, el Día de la Policía. La magnitud de las manifestaciones del 25 de enero en El Cairo, Alejandría y otras ciudades sorprendió a los propios organizadores. Mientras la televisión pública emitía películas y programas sobre gloriosas hazañas policiales, la policía cargaba contra la multitud. Hubo cuatro muertos y más de 500 detenidos.
La espita de la furia estaba abierta. Para el viernes 28 se convocó una Jornada de la Ira que resultó asombrosa. Ese 28 de enero quedó claro que la caída de Mubarak era sólo cuestión de tiempo. Quizá nunca, en tiempos modernos, se registró una batalla tan dura y multitudinaria entre policía y manifestantes. Al caer la tarde, la policía había agotado ya los gases lacrimógenos y las balas de goma y empezaba a disparar fuego real. Mubarak ordenó al Ejército que interviniera y el jefe supremo de los militares, su viejo amigo el mariscal Mohamed Tantaui, respondió negativamente. La policía se retiró y las ciudades, bajo nubes de gas y sacudidas por tiroteos ocasionales, quedaron en manos de la gente.
Mubarak recurrió a los trucos clásicos del manual del dictador árabe. Bloqueó los teléfonos móviles e Internet. Prometió que su hijo Gamal, multimillonario y heredero designado, no se presentaría a las elecciones presidenciales. Prometió que tampoco se presentaría él. Subió el sueldo de los funcionarios. Delegó "poderes de negociación" en un nuevo vicepresidente, Omar Suleimán, jefe de los servicios secretos, y cambió al primer ministro. Bajo mano, reconvirtió a la policía política en bandas de saqueadores y matones, con la esperanza de que los egipcios se horrorizaran ante el caos y le aceptaran como mal menor.
El 11 de febrero, Hosni Mubarak, el hombre que desde 1981 garantizaba la "estabilidad" en Oriente Próximo y cooperaba en lo que hiciera falta con Israel, el presidente que en 2004 prometió que seguiría en el cargo mientras respirara, el gran amigo de Occidente, dimitió y escapó a escondidas a su residencia de Sharm el Sheij, junto al mar Rojo. Dejó a sus espaldas más de 300 cadáveres. El Ejército asumió el poder y garantizó que organizaría una rápida transición a la democracia. Hasta ahora, aunque mantiene el estado de excepción, no ha defraudado a los egipcios.
Lo que más sorprendió a la opinión pública internacional fue que en la plaza de Tahrir se mezclaran hombres y mujeres, laicos y religiosos, jóvenes y ancianos, en una convivencia armónica. Que a nadie se le ocurriera quemar una bandera estadounidense. Que apostaran por la resistencia pacífica. Que pidieran cosas como libertad, democracia y justicia. Los tópicos fallaban uno a uno.
Muchos siguen queriendo ver tras la revolución egipcia la amenaza de los Hermanos Musulmanes, la más influyente organización islámica en el planeta. Puede ser que acaben asumiendo el poder, pero su partido, Libertad y Justicia, ya está amenazado por dos escisiones, una juvenil y otra progresista, y su ideología básica es más conservadora y tolerante de lo que piensan los recelosos.
La caída de Mubarak fue la señal definitiva: los árabes podían alzar la cabeza, conquistar la dignidad y asumir su propio destino. Para desmentir que el despertar árabe tuviera raíces exclusivamente económicas, el 14 de febrero, a través de Facebook, chiíes y suníes del rico emirato de Bahréin convirtieron céntrica la plaza de la Perla en símbolo de su rechazo al absoluto control de la dinastía Al Jalifa sobre la política del emirato. Son de la familia Al Jalifa: el rey, el jefe del Gobierno (40 años en el poder) y 11 ministros.
El 24 de febrero, el Gobierno argelino dio el primer paso atrás ante la presión popular y acabó con 19 años de estado de excepción. El 26 de febrero comenzaron las manifestaciones en Omán, un pequeño reino que junto al vecino de enfrente, Irán, domina el vital estrecho de Ormuz. El mismo día, bautizado como Jornada de la Ira panárabe, hubo manifestaciones en Jordania, donde el rey Abdalá ya había tomado medidas preventivas (cambio de Gobierno, subvenciones a alimentos y gasolina), y en Irak, donde la policía mató a 12 personas.
En Yemen, un país pobre, dividido y al borde del abismo, las protestas contra el dictador prooccidental Ali Abdalá Saleh (32 años en el poder) habían comenzado ya el 27 de enero.
En Siria, paradigma de régimen represivo, en Arabia Saudí y en Irán, los conatos de revuelta han sido sofocados por el momento.
Queda Libia, donde otro dictador anciano, decidido a que el país entero le acompañe en su caída, pelea contra la Historia. De los sucesos de Libia, los más violentos hasta ahora en la cadena de "intifadas", se informa en otras páginas. La gran revolución por la dignidad árabe no ha hecho más que empezar.

Parece que hay algún soplo de aire fresco en El Pais, espero que les haya gustado la noticia, pues es un buen resumen.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Esto es la inutilidad de los politicos

Lean este escrito sobre lo que hace la comunidad internacional con las diferentes revoluciones:

Mientras en la mayor parte de Marruecos trataba de reclamar sus derechos frente al sátrapa amigo de nuestra jefatura de Estado y de nuestro gobierno, aquí se tergiversaban las informaciones “oficiales” y se descalificaba al pueblo que, en manifestaciones reprimidas por aquellos, trataba por primera vez de unirse para defenderse.
Lo que estamos viviendo en estos días es una de las mayores ignominias de la historia del mundo, en la que el pueblo ha pegado el salto al internacionalismo en el norte africano para decir “¡se acabó!”, pero los sinvergüenzas de los gobiernos y Estados del Norte tratan de subvertir esta revolución, poniendo fronteras y cortafuegos, de manera que la cosa no llegue más allá de donde quieren. Está bien que se maten en Egipto, en Libia, en Yemen, en Siria, en Argelia… en Túnez les dolió, así que están prevenidos, de forma que en Marruecos no se quiere permitir, lo cual demuestra el calado de los fascistas que nos dirigen, que ignorando los derechos humanos y el sentido de democracia y los derechos de cada pueblo a decidir su destino, quieren seleccionar hasta dónde están dispuestos a exponer a los mercados internacionales: es decir, sus bolsillos.
Así, mientras buena parte del Rif ardía bajo las protestas del pueblo y de la brutal represión policial del criminal Mohamed VI, la sinvergüenza de la Trini se dedicaba a salir a deshora y en fin de semana para garantizar que en las manifestaciones no ocurría nada, que todo era normal y, cuando las noticias internacionales la contradecían, comenzó a hablar de “revueltas de violentos”. Le faltó llamar terrorista al pueblo Amazigh, que lleva siglos sufriendo, primero por nosotros y por los franceses y ahora de manos del dictador marroquí. No dudo de que lo hará, les calificará de cualquier cosa, pero es que de momento, seguramente no sabe ni quiénes son (al fin y al cabo no son votantes suyos y para muchos lo de África consiste en ese totum revolutum repartido entre moros y negros, es decir, pateras y cayucos).
Pues bien, lo que está ocurriendo en el territorio que abarca el rey de Marruecos es una masacre continuada desde tiempos de su abuelo, pero aquí todo se les va en prebendas recibidas, de los unos y de los otros y del supremo ser que les creó este pesebre y les mantiene en alternancia.
Señoras y señores, tenemos la revolución a nuestras puertas y estamos escuchando mensajes falsos y contradictorios que ni siquiera son realistas en la situación económica. Pero hoy el precio del barril de petróleo se ha disparado, en pocos días será probablemente el gas, mientras las empresas energéticas españolas han hecho que las industrias solares más importantes del mundo (españolas ellas) tengan que irse debido a las prebendas obtenidas en la (des)regulación de un mercado que ocupan en oligopolio conjunto contra nuestro bolsillo.
Estamos sentados cada día y cada noche sobre un barrilito de pólvora que, si vemos que la mecha alcanza a un par de países más del Golfo Pérsico o del Magreb, sentiremos cómo explota bajo nuestros culos satisfechos. Pero mientras nos recortan los derechos en pro de sus beneficios, aguantamos todo y, lo que debiera ser ya una Comuna de París, es un río de mierda que, lento por la densidad, nos lleva como un remanso a las aguas bravas de un océano embravecido, en el que no habrá pateras aguardando para nosotros, porque tampoco nos acordamos de cómo se rema.
Quienes nos engañan abiertamente cada día, no son ni tan siquiera conscientes de que ya no controlan nada, el gobierno ha tenido una caída en el mundo real, que tan sólo se refleja en el mundo ficticio de las finanzas, de manera que están sólo de pantalla ante nosotros, como aquellas sombras del mito de la caverna de Platón. Detrás tenemos a cuatro monos contratados para mover esos hilos que nos hacen creer que algo avanza para cambiar, pero el cambio, uno más real, sólo puede venir de otro lugar. Miedo me da pensar, desde hace unos meses, que aquí no hay alternativa, que no hay futuro inmediato porque el presente y el pasado se barrieron de la historia colectiva. Y sin alternativa, sin propuestas, sin ideas que salgan del pueblo (y no de los dirigentes de esos partido que ni tienen afiliados ni se dejan dirigir), esto va a ser una debacle. Entre tanto, los tontos como Pons, salen a decir que “aquí tenía que ocurrir lo de Egipto”, porque ni siquiera alcanzó a comprender que lo de Egipto no tiene nada que ver con el “cambio de gobierno” que a él le gustaría. No tiene ni pajolera idea de lo que es un cambio de Estado, pero ¿alguien se acuerda de lo que es una revolución? Mirad las noticias en Internet, porque hay algo más que titulares y sandeces de gobernantes y magnates.
Julio Castro – laRepúblicaCultural.es

Fijense lo inutiles y tontos que pueden ser los politicos, que quieren que pase algo que a ellos les dejaría fuera de la vida que conocen, si, ojalá ocurriese algo asi aquí, pero eso depende de nosotros, porque ya es hora de movilizarnos, pero como siempre, los que nos movilizaremos seremos unos pocos, y el resto seguirán siendo culos de sofá, ojalá algo hiciese despertar a esas personas que tan solo se fijan en su rutina, y mientras no se la cambien, les da igual todo, a ver si abren los ojos de una vez, porque nosotros podremos hacer toda la propaganda, reuniones, explicaciones, etc... que queramos, pero si ellos no abren los ojos, nadie puede hacer nada por ellos, en fin. 

domingo, 20 de febrero de 2011

Egipto: los movimientos sociales, la CIA y el Mossad

Hoy me he encontrado con un texto muy interesante que cuenta el porqué de las revueltas en Egipto y los grandes fallos de los EE.UU:

James Petras
Rebelión

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=122735

Traducido por S. Seguí

Los límites de los movimientos sociales

Los movimientos de masas que obligaron a la retirada de Mubarak revelan a la vez la fortaleza y las debilidades de los levantamientos espontáneos.

Por una parte, los movimientos sociales han demostrado su capacidad para movilizar a cientos de miles de personas, quizás millones, en una exitosa lucha sostenida que culminó con el derrocamiento del dictador de una manera que los partidos de oposición y las personalidades preexistentes no pudieron o no quisieron hacer.

En cambio, por otra parte, a falta de un liderazgo político nacional, los movimientos no fueron capaces de tomar el poder político y hacer realidad sus demandas, lo que permitió a los altos mandos militares de Mubarak tomar el poder y definir el post mubarakismo, garantizando la continuidad de la subordinación de Egipto a los EE.UU., la protección de la riqueza ilícita del clan Mubarak (70 millones de dólares), el mantenimiento de las numerosas empresas en propiedad de la élite militar y la protección de las clases altas.

Los millones de personas movilizados por los movimientos sociales para derrocar a la dictadura han sido excluidos en la práctica por la nueva junta militar, autoproclamada “revolucionaria”, a la hora de definir las instituciones y las políticas, por no hablar de las reformas socioeconómicas necesarias para atender las necesidades básicas de la población (el 40% de la población vive con menos de dos dólares al día y el desempleo juvenil asciende a más de 30%). Egipto, como en el caso de los movimientos sociales y estudiantiles populares contra las dictaduras de Corea del Sur, Taiwán, Filipinas e Indonesia, es una demostración de que la falta de una organización política de ámbito estatal permite que personajes neoliberales y conservadores “de oposición” reemplacen al régimen. Estos personajes proceden a establecer un régimen electoral que continúe sirviendo a los intereses imperiales dependientes y defienda el aparato estatal existente. En algunos casos, sustituyen a los viejos compinches capitalistas por otros de nuevo cuño. No es casual que los medios de comunicación alaben la “espontánea” naturaleza de las luchas (no las demandas socioeconómicas) y presenten bajo una luz favorable el papel de los militares (sin tener en cuenta los 30 años en los que han sido un baluarte de la dictadura). Las masas son alabadas por su “heroísmo” y los jóvenes por su “idealismo”, pero en ningún caso se les reconoce como actores políticos centrales en el nuevo régimen. Una vez caída la dictadura, los militares y la oposición electoralista “celebraron” el éxito de la revolución y se movieron rápidamente para desmovilizar y desmantelar el movimiento espontáneo, con el fin de dar paso a las negociaciones entre los políticos liberales electoralistas, Washington y la élite militar en el poder.

Mientras la Casa Blanca puede tolerar o incluso fomentar movimientos sociales que conduzcan al derrocamiento (“sacrificio”) de las dictaduras, tienen todo el interés en preservar el Estado. En el caso de Egipto, el principal aliado estratégico del imperialismo de EE.UU., no es Mubarak, es el ejército, con el que Washington ha estado en constante colaboración antes, durante y después del derrocamiento de Mubarak, asegurándose que la “transición” a la democracia (sic) garantice la permanente subordinación de Egipto a los intereses y las políticas para Oriente Próximo de EE.UU. e Israel.

La rebelión del pueblo: los fracasos de la CIA y el Mossad

La revuelta árabe demuestra una vez más varios fallos estratégicos en instituciones tan cacareadas como la policía secreta, las fuerzas especiales y las agencias de inteligencia de EE.UU., así como en el aparato estatal israelí, ninguno de los cuales fue capaz de prever, no digamos ya intervenir, para evitar esta exitosa movilización e influir en las políticas de sus gobiernos hacia los gobernantes lacayos que estaban en peligro.

La imagen que la mayoría de escritores, académicos y periodistas proyectan de la imbatibilidad del Mossad israelí y de la omnipotente CIA ha sido sometida a una dura prueba, con su fracaso en reconocer el alcance, la profundidad y la intensidad del movimiento de millones de personas que ha derrocado la dictadura de Mubarak. El Mossad, orgullo y alegría de los productores de Hollywood, presentado como un “modelo de eficiencia” por sus bien organizados compañeros de viaje sionistas, no fue capaz de detectar el crecimiento de un movimiento de masas en un país vecino. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se mostró sorprendido (y consternado) por la precaria situación de Mubarak y el colapso de su cliente árabe más prominente, precisamente a causa de errores de inteligencia del Mossad. Del mismo modo, a Washington, con sus 27 organismos de inteligencia además del Pentágono, lo pillaron desprevenido, a pesar de los centenares de miles de agentes pagados y sus presupuestos de miles de millones de dólares, los masivos levantamientos populares y los movimientos emergentes.

Varias observaciones teóricas se imponen. Se ha demostrado que la idea de unos gobernantes ferozmente represivos que reciben miles de millones de dólares de ayuda militar de EE.UU. y que cuentan con cerca de un millón de policías, militares y paramilitares para garantizar la hegemonía imperial no es infalible. La suposición de que mantener vínculos a gran escala y largo plazo con tales gobernantes dictatoriales salvaguarda los intereses imperiales de EE.UU. ha sido refutada.

El globo de la arrogancia de Israel y la presunción de superioridad judía en materia de organización, estrategia y política sobre “los árabes”, ha sido seriamente pinchado. El Estado de Israel, sus expertos, sus agentes encubiertos y sus académicos de las mejores universidades estadounidenses permanecieron ciegos a las realidades emergentes, ignorantes de la profundidad del descontento e impotentes para evitar la oposición masiva a sus clientes más valiosos. Los publicistas de Israel en EE.UU., que no suelen resistirse a cualquier oportunidad de glosar la “brillantez” de las fuerzas de seguridad de Israel tanto si se trata de asesinar a un líder árabe en Líbano o Dubai o bombardear una instalación militar en Siria, se quedaron temporalmente sin habla.

La caída de Mubarak y el posible surgimiento de un gobierno independiente y democrático significarían que Israel podría perder su principal aliado policial. Una opinión pública democrática no va a cooperar con Israel en el mantenimiento del bloqueo de Gaza ni condenar a los palestinos a morir de hambre para quebrar su voluntad de resistir. Israel no podrá contar con un gobierno democrático para respaldar sus violentas ocupaciones de tierras en Cisjordania y su régimen títere palestino. Tampoco podría contar EE.UU. con un Egipto democrático para respaldar sus intrigas en Líbano, sus guerras en Iraq y Afganistán o sus sanciones contra Irán. Por otra parte, el levantamiento de Egipto ha servido de ejemplo para otros movimientos populares contrarios a otras dictaduras clientes de EE.UU. en Jordania, Yemen y Arabia Saudí. Por todas estas razones, Washington apoyó el golpe militar con el fin de dar forma a una transición política de acuerdo con su gusto y sus intereses imperiales.

El debilitamiento del principal pilar del poder imperial de EE.UU. y del poder colonial israelí en el Norte de África y Oriente Próximo ponen de manifiesto el papel esencial de los regímenes colaboradores del Imperio. El carácter dictatorial de estos regímenes es un resultado directo del papel que desempeñan en defensa de los intereses imperiales. Y los grandes paquetes de ayuda militar que corrompen y enriquecen a las élites dominantes son las recompensas por su buena disposición a colaborar con los estados imperiales y coloniales. Dada la importancia estratégica de la dictadura egipcia, ¿cómo explicar el fracaso de las agencias de inteligencia de EE.UU. e Israel para anticipar las revueltas?

Tanto la CIA como el Mossad colaboraron estrechamente con los servicios secretos de Egipto y se basaron en ellos para su información, confiando en sus conformistas informes, según los cuales todo estaba bajo control. Los partidos de oposición son débiles, están diezmados por la infiltración y la represión, sus militantes languidecen en la cárcel o sufren fatales “ataques al corazón” a causa de severas “técnicas de interrogatorio”, afirmaban. Las elecciones fueron manipuladas para elegir a los clientes de EE.UU. e Israel, de modo que no hubiera sorpresas democráticas en el horizonte inmediato o a medio plazo.

Los servicios secretos egipcios son entrenados y financiados por agentes israelíes y estadounidenses, y tienen una natural tendencia a complacer la voluntad de sus amos. Eran tan obedientes para producir informes que complacieran a sus mentores, que ignoraban cualquier información sobre un creciente malestar popular o la agitación vía Internet. La CIA y el Mossad estaban tan incrustados en el vasto aparato de seguridad de Mubarak que fueron incapaces de obtener cualquier otra información sobre los movimientos populares, descentralizados y florecientes, todos ellos movimientos independientes de la oposición electoral tradicional que controlaban.

Cuando los movimientos de masas extraparlamentarios estallaron, el Mossad y la CIA contaban con el aparato estatal de Mubarak para tomar el control a través de la típica operación de la zanahoria y el palo: dar concesiones simbólicas transitorias y sacar a la calle al ejército, la policía y los escuadrones de la muerte. A medida que el movimiento crecía de decenas de miles a cientos de miles y a millones de personas, el Mossad y los principales congresistas estadounidenses partidarios de Israel instaban a Mubarak a “aguantar”. La CIA se limitó a presentar a la Casa Blanca los perfiles políticos de funcionarios militares fiables y de personajes políticos flexibles, “de transición”, dispuestos a seguir los pasos de Mubarak. Una vez más, la CIA y el Mossad demostraron su dependencia del aparato estatal egipcio para conseguir información sobre quién podría representar una alternativa viable pro estadounidense e israelí, haciendo caso omiso de las exigencias elementales de las masas. El intento de cooptar a la vieja guardia electoralista de los Hermanos Musulmanes a través de negociaciones con el vicepresidente general Omar Suleiman fracasó, en parte debido a que los Hermanos Musulmanes no tenían el control del movimiento y en parte debido a que Israel y sus seguidores estadounidenses se opusieron. Por otra parte, el ala juvenil de los Hermanos presionó para que la organización se retirara de las negociaciones.

Los fallos en materia de inteligencia complicaron los esfuerzos de Washington y Tel Aviv de sacrificar el régimen dictatorial para salvar el Estado: ni la CIA ni el Mossad tenían vínculos con ninguno de los nuevos líderes emergentes. Los israelíes no pudieron hallar ningún “nuevo rostro” que tuviera un seguimiento popular y que estuviera dispuesto a desempeñar el poco decoroso papel de colaborador de la opresión colonial. La CIA había estado totalmente comprometida en el uso de los servicios secretos egipcios para torturar a sospechosos de terrorismo (las “entregas extraordinarias”) y en la vigilancia de los países árabes vecinos. Como resultado, tanto Washington como Israel buscaron y promovieron el golpe militar para adelantarse a una mayor radicalización.

En última instancia el fracaso de la CIA y el Mossad para detectar y prevenir el surgimiento del movimiento democrático popular pone de manifiesto la precariedad de las bases del poder imperial y colonial. A largo plazo, no son las armas, los miles de millones de dólares, la policía secreta, ni las cámaras de tortura las que deciden la historia. Las revoluciones democráticas se producen cuando la gran mayoría de un pueblo se alza y dice “basta”, toma las calles, paraliza la economía, desmantela el Estado autoritario y exige libertad e instituciones democráticas sin la tutela imperial o la sumisión colonial.

Parece ser que EE.UU. está de capa caida, ojalá sea su fin como potencia imperialista, opresora y explotadora.

viernes, 11 de febrero de 2011

El dictador huye con el rabo entre las piernas.

Hoy me he encontrado con una grata sorpresa, por fín Mubarak se larga de Egipto!!! Lean la noticia:

El dictador Mubarak salió en helicóptero de su residencia junto a su familia y ha aterrizado en la ciudad balneario de Sharm el Sheij, según las fuerzas de seguridad.
Las protestas contra el mandatario continúan y se extienden por todo Egipto: La plaza Tahrir bulle, tres edificios gubernamentales de Suez están bajo control de manifestantes y en el Sinaí ha habido un enfrentamiento violento en una comisaría
El dictador egipcio, Hosni Mubarak, anunció este jueves la transferencia del poder tras 30 años de ejercicio, presionado por las masivas protestas que por dos semanas se mantuvieron en las calles de El Cairo y en las más importantes ciudades de esa nación.
“Yo he visto que en verdad se requiere que deleguemos los poderes al vicepresidente según la Constitución, estoy consciente que Egipto va a salir de esta situación”, dijo en una alocución televisada.
El gobernante, quien enfatizó que no abandonará el país, afirmó que “se sentía orgulloso de ser el símbolo del cambio en Egipto”.
“Yo estoy orgulloso de ser el símbolo de una nueva generación de Egipto que pide un cambio y que busca un futuro brillante . Yo les digo una cosa, yo confirmo que no voy a descansar hasta ver que aquellos que son responsables de muertes y crímenes contra nuestra juventud”, declaró.
Asimismo, confirmó que estaba dispuesto a modificar los artículos 66, 77, 88, 93 y 189; además de anular del 179 de la Constitución, y señaló que estas enmiendas “son la prioridad para buscar la simplificación de candidatos para la presidencia” y a su vez “garantizar elecciones justas”.
“La prioridad es de restaurar la confianza entre todos los egipcios, confianza en que el cambio y la transformación jamás puede ser revertido”, aseveró.
Agregó que “Egipto está pasando por hechos muy difíciles” y explicó que “la economía ha sufrido pérdidas y daños”. Indicó que su misión será “seguir protegiendo a la sociedad” para evitar que todo termine en “una situación donde la juventud, que son los que piden cambios, sean las primeras victimas”.
“Esto no tiene que ver conmigo, tiene que ver con Egipto (...) estamos todos en el mismo sitio y por eso les digo que lo que se quiere es buscar la estabilidad para nuestros ciudadanos y restaurar la vida normal en las calles de Egipto”, precisó. El anuncio del mandatario se produce poco después de las declaraciones de las Fuerzas Armadas de Egipto que indicaron que están tomando "las medidas necesarias para proteger a la nación y apoyar las legítimas demandas del pueblo". Egipto, principal aliado de Estados Unidos en esa región de África, vive desde el 25 de enero pasado una inédita rebelión popular que exigía la renuncia de Mubarak. El mandatario egipcio se había negado a abandonar el poder antes de la elección presidencial de septiembre próximo.
Hasta la semana pasada, los enfrentamientos entre policías y manifestantes han dejado al menos 300 muertos, según un balance no confirmado de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y miles de heridos, de acuerdo con fuentes oficiales y médicas del país.


¡Por fin se fue Mubarak! Ya era hora, lo increible es que el muy caradura intenta salir diciendo que lo hace por Egipto, cuando eso le da igual, es un caradura de cuidado, el joputa este.

martes, 1 de febrero de 2011

¿Quién está saqueando Egipto?

Esto es el colmo, lean esta noticia y vean el morro que le echan el gobierno de Mubarak, es francamente indignante:

Ciudadanos, activistas y periodistas temen que el régimen de Mubarak haya encargado a delincuentes comunes y agentes de policía promover el caos para justificar la represión de las protestas. Más de 5.000 presos convictos han escapado de las prisiones, abandonadas por sus guardas, en lo que muchos ven la complicidad del Gobierno.

De las muchas imágenes sobrecogedoras que se han visto este fin de semana en Egipto, destaca una especialmente simbólica: las vitrinas del Museo Nacional, que alberga tesoros faraónicos de valor incalculable y atrae a millones de turistas cada año, destrozadas: dos momias dañadas, un sarcófago ultrajado, piezas de oro de miles de años de antigüedad por los suelos… Acto seguido, agentes de las fuerzas especiales egipcias tomando posiciones, fusil de asalto en mano, en el interior del emblemático edificio.

El mensaje está claro: la revolución popular que pide la cabeza de Hosni Mubarak ha desembocado en saqueos en los que nada ni nadie está a salvo; las fuerzas de Seguridad pueden devolver la normalidad. O lo que es lo mismo: El Cairo 2011 no será Bagdad 2003, cuando los saqueadores destrozaron y robaron sus tesoros, herencia de toda la Humanidad. Y parece que no lo ha sido porque en El Cairo no ha informado de la desaparición de piezas, lo que da pie a una pregunta razonable: ¿quién está promoviendo la anarquía en Egipto?

Horas después de que el primer toque de queda entrara en vigor, en la noche del histórico viernes 27, comenzó el caos. Bandas de delincuentes asaltaron edificios oficiales pero también supermercados, viviendas particulares, automóviles… Ni rastro de la policía, cuya presencia había sido sustituida en la calle por los tanques: el Ejército se desplegaba para asegurarse de que se respetara el toque de queda y las calles se vaciaran pero sólo se han ocupado de defender inmuebles oficiales, no intereses particulares.

Es el motivo por los criminales que tratan de sumir al país en la anarquía no han encontrado obstáculos. Los primeros saqueos, grabados por Al Jazeera, conmovieron a los manifestantes, que vieron como su legítima causa corría el riesgo de ser manipulado por los acontecimientos. “Los manifestantes que han salido a las calles a pedir libertades y que lo están pasando mal por el bien del país DEFINITIVAMENTE no están saqueando. La cosa está fea pero no tan fea como pensáis. Hay saqueos pero no tan extendidos como apuntan los rumores”, defendía ElShaheed, administrador del grupo de Facebook Todos Somos Khaled Said, uno de los más destacados promotores de las protestas.

Era aún temprano: voluntarios civiles se acercaron al Museo, en plena Plaza Tahrir, y formaron una cadena humana para proteger el edificio de los criminales. De madrugada, no pudieron repeler un ataque destinado a sembrar el caos, según el responsable del Departamento de Antigüedades egipcio. “Los buenos egipcios y los policías de Turismo [que suelen guardar el edificio] han podido evitar que entren en los sótanos, pero no que entren en el museo”, explicaba ante las cámaras Zahi Hawass, que acudió al Museo Nacional a la mañana siguiente para evaluar los daños.

A esas alturas, la policía se había esfumado de las calles y el crimen se disparaba. Tampoco los bomberos aparecían para apagar las llamas de la sede del partido de Mubarak y otros edificios en llamas. Según los testimonios sobre el terreno que recogía ElShaheed, algunos agentes del régimen, que en estas tres décadas se han caracterizado por su afición por la arbitrariedad y las torturas y por su impunidad, se habían quitado el uniforme para acometer tareas muy diferentes.

“Numerosas informaciones de la gente sobre el terreno confirman que la Policía Egipcia, junto a los habituales vándalos y delincuentes convictos, está saqueando y robando coches y provocando tanta destrucción como pueden. El plan es causar tanto caos y destrucción como sea posible, atribuírselo a los millones de manifestantes y usarlo como excusa para atacarles”. En otro mensaje dejado al grupo, ElShaheed insistía en su argumento. “Los que están saqueando son en su mayoría, agentes policiales y gubernamentales, policía secreta y miembros de la seguridad. Ellos saben que sus días de corrupción han terminado y tratan de sacar algo de todo esto. El Gobierno egipcio siempre ha usado vándalos y gánsteres en las elecciones para atacar a sus detractores. [Junto a ellos actúan] ladrones y criminales que se aprovechan del vacío creado por la retirada de la policía, y aquellos que se han escapado de las comisarías”.

El argumento de ElShaheed es compartido por los egipcios, a juzgar por las declaraciones recogidas por las agencias internacionales y por las informaciones publicadas por el diario independiente Al Masri Al Yaoum, que sigue manteniendo su edición online a pesar del apagón cibernético impuesto por el régimen.

“Los vándalos que saquean barrios residenciales e intimidan civiles están contratados por el Gobierno, según los testimonios […] “Están siendo enviados por el Gobierno, los sacan de prisión y les dice que nos robe”, dice Namir Nashaat, un residente […] “Cuando les cazamos, responden que el Ministerio del Interior les envía”, escribe el rotativo. “El gobierno está dejando marchar a los convictos, los saca de prisión. Todos lo sabemos en el vecindario”, decía otro testigo. “El Gobierno quiere dar la impresión de que éste es un levantamiento de delincuentes, y no es el caso. Aquí el único criminal es el Gobierno”, explicaba al rotativo Khalil Fathy, identificado como un periodista local.

También los corresponsales de Al Yazeera se hacían eco de la presunta implicación de los agentes de Seguridad. “La policía se ha evaporado, no está presente en las calles. Hay informaciones de que la policía está involucrada en los saqueos”, confirmaba Ayman Mohyeldin, uno de sus más destacados reporteros. “Los militares piden a los ciudadanos que defiendan sus propiedades. No hay presencia de soldados de uniforme en las calles”, decía en otro comentario en su cuenta Twitter.

Los ciudadanos lo hicieron. Se han organizado en legan sha’beya, comités públicos formados por vecinos jóvenes armados con palos y cuchillos que bloquean las calles con neumáticos y otros obstáculos y registran los vehículos antes de dejarles partir. “La gente de cada rincón y cada zona del Cairo se está organizando para autoprotegerse. Están deteniendo a ladrones y vándalos y entregándoselos al Ejército. No son perfectos pero funcionan bien. La gente siente una enorme sensación de harmonía y unidad. Lo que no te destroza, te hace más fuerte”, continuaba ElShaheed.

Otra de las informadoras de la cadena qatarí salió a la calle para observar cómo actuaban esos comités ciudadanos: una decena de jóvenes en camiseta y con precarias varas de madera que se acercaban a cada coche para examinar su interior e interrogar a su conductor sobre su destino. “Los comités están examinando todos los coches (implementan el toque de queda ellos mismos) y si encuentran miembros de la policía en su interior realizan un arresto ciudadano y le interrogan. La policía es ahora el sospechoso habitual. Es realmente extraño que por meses hayamos dedicado esta página a la brutalidad policial y ahora hablemos de ciudadanos arrestando a policías criminales”.


Al margen de su presunta implicación, lo cierto es que ayer se informó del abandono, por parte de los guardianes, de cuatro prisiones situadas al norte de El Cairo dejando en libertad a 5.000 delincuentes peligrosos, lo que hace temer el escenario vivido en Bagdad tras la invasión, cuando los criminales recién huidos participaron en saqueos y asesinatos generando una anarquía sin precedentes.

En el caso egipcio, las sospechas constituyen una amarga ironía histórica. La protesta que dio origen a la revolución social que vive el país fue convocada el martes 25 de enero, el Día de la Policía, una festividad nacional que conmemora los acontecimientos del mismo día del año 1952. Se trata de la Batalla de Ismailiya, un orgullo patrio, cuando los agentes egipcios se levantaron en armas contra los invasores británicos en esa ciudad: los enfrentamientos duraron seis horas y se cobraron las vidas de 40 británicos. Mucho ha cambiado desde entonces. “[Los niños de] mi generación recibían como regalo en su cumpleaños un uniforme de policía, querían ser policías de mayor. Ahora cualquier ciudadano de a pie se cambia de acera para no cruzarse con un policía. Saben que incluso si no han hecho nada malo los policías actúan con total impunidad», explicaba al diario Al Masri Al Yaum Hossam Bahgat, defensor de los derechos humanos.

Ese es el motivo por el que muchos sospechan que tras los saqueos y las 3.600 detenciones anunciadas por las fuerzas de Seguridad egipcias se esconde una simple campaña de imagen para que los ciudadanos les echen de menos y desde fuera se vea a los manifestantes como vándalos, una forma de justificar una eventual represión. Incluso varios miembros de los Hermanos Musulmanes han sido acusados de participar en los saqueos. Hoy vuelve la policía de uniforme a las calles egipcias. Muchos tiemblan ante su regreso.

Fuente: http://periodismohumano.com/destacado/%C2%BFquien-esta-saqueando-egipto.html

En serio, esto ya ha llegado a un punto que no es posible. ¿Pero como tienen el morro de sacar a policias a las calles de paisano para que hagan de delincuentes?¿Como se atreven a liberar a más de 10 mil presos y pagarles para que roben, saqueen y creen el caos? ¡Esto es inadmisible! Todo es una confabulación del estado para hacer creer al resto del mundo que es una revuelta de delincuentes y para tener una excusa para arremeter contra el pueblo, ¡Y encima destrozando bienes de un valor cultural incalculable! Por favor, difundan esto lo máximo posible, no dejen que caiga en el olvido.

"Los dictadores no dictan, obedecen órdenes"

Hoy me e encontrado con un artículo muy interesante que desvela como los EE.UU. controlan Oriente Medio, la falsedad de lo que dicen y como un pais puede ser controlado desde muchos Km de distancia, como todo lo que está sucediendo no es más que un plan premeditado, una patraña, como realmente simplemente es para asegurar la continuidad del régimen que se supone derrocado:

El régimen de Mubarak podría caer frente a un movimiento nacional de protesta… ¿Cuáles son las perspectivas para Egipto y el mundo árabe?
Los “dictadores” no dictan, obedecen órdenes. Esto es verdad en Egipto, Túnez y Argelia.
Los dictadores son invariablemente títeres políticos. Los dictadores no deciden.
El presidente Hosni Mubarak fue un fiel sirviente de intereses económicos occidentales y lo mismo vale para Ben Alí.
El gobierno nacional es el objeto del movimiento de protesta.
El objetivo es derrocar al títere en lugar del titiritero.
Las consignas en Egipto son “Abajo Mubarak, abajo el régimen”. No se habla de carteles contra EE.UU… La influencia decisiva y destructiva de EE.UU. en Egipto y en todo Medio Oriente sigue sin mencionarse.
Las potencias extranjeras que operan entre bastidores están protegidas contra el movimiento de protesta.
No habrá ningún cambio político significativo a menos que el movimiento de protesta encare directamente el tema de la injerencia extranjera
La embajada de EE.UU. en El Cairo es una importante entidad política que invariablemente resta importancia al gobierno nacional. La embajada no es un objetivo del movimiento de protesta.
En 1991 se impuso en Egipto un devastador programa del FMI en el momento álgido de la Guerra del Golfo. Se negoció a cambio de la anulación de la multimillonaria deuda militar de Egipto con EE.UU. así como de su participación en la guerra. La desregulación resultante de los precios de los alimentos, la arrolladora privatización y las masivas medidas de austeridad llevaron al empobrecimiento de la población egipcia y a la desestabilización de su economía. Elogiaron al gobierno de Mubarak como “alumno modelo del FMI”.
El papel del gobierno de Ben Alí en Túnez fue imponer la mortífera medicina económica del FMI, que durante un período de más de veinte años sirvió para desestabilizar la economía nacional y empobrecer a la población tunecina. Durante los últimos 23 años, la política económica y social en Túnez ha sido dictada por el Consenso de Washington.
Tanto Hosni Mubarak como Ben Alí permanecieron en el poder porque sus gobiernos obedecieron e impusieron efectivamente los dictados del FMI.
De Pinochet y Videla a Baby Doc, Ben Alí y Mubarak, los dictadores han sido instalados por Washington. Históricamente en Latinoamérica, los dictadores fueron colocados en sus sitios mediante una serie de golpes militares patrocinados por EE.UU. En el mundo actual se hace mediante “elecciones libres y limpias” bajo la supervisión de la “comunidad internacional”.
Hillary Clinton y Hosni Mubarak en Sharm el-Sheik, septiembre de 2010
Nuestro mensaje al movimiento de protesta:
Las verdaderas decisiones se toman en Washington DC, en el Departamento de Estado de EE.UU., en el Pentágono, en Langley, central de la CIA, en H Street NW, la central del Banco Mundial, y en el FMI.
Hay que encarar la relación del “dictador” con los intereses extranjeros. Derrocad a los títeres políticos pero no olvidéis que hay que atacar a los “verdaderos dictadores”.
El movimiento de protesta debería concentrarse en la verdadera sede de la autoridad política; debería tener en la mira (de manera pacífica, ordenada y no violenta) a la embajada de EE.UU., la delegación de la Unión Europea, las misiones nacionales del FMI y del Banco Mundial.

Un cambio político significativo sólo se puede asegurar si se abandona la agenda de política económica neoliberal.
Reemplazo del régimen
Si el movimiento de protesta no se plantea el papel de las potencias extranjeras incluidas las presiones ejercidas por “inversionistas”, acreedores externos e instituciones financieras internacionales, no se logrará el objetivo de la soberanía nacional. En cuyo caso, lo que ocurrirá es un proceso limitado de “reemplazo de régimen”, que asegure la continuidad política.
Los “dictadores” son instalados y removidos. Cuando están desacreditados políticamente y ya no sirven a los intereses de sus patrocinadores estadounidenses se les reemplaza por un nuevo líder, reclutado frecuentemente en las filas de la oposición política.
En Túnez el gobierno de Obama ya se ha posicionado. Se propone jugar un papel crucial en el “programa de democratización” (es decir la celebración de las denominadas elecciones limpias). También se propone utilizar la crisis política como medio para debilitar el papel de Francia y consolidar su posición en el norte de África:
“EE.UU., que evaluó rápidamente la oleada de protesta en las calles de Túnez, trata de aprovechar su ventaja para presionar por reformas democráticas en el país, y más allá.
El enviado de más alto rango de EE.UU. para Medio Oriente, Jeffrey Feltman, fue el primer funcionario extranjero que llegó al país después de que el presidente Zine El Abidine Ben Alí fue depuesto el 14 de enero y rápidamente llamó a realizar reformas. Dijo el martes que sólo unas elecciones libres y limpias fortalecerían y otorgaran credibilidad a la dirigencia asediada del Estado norteafricano.
“Ciertamente espero que utilizaremos el ejemplo tunecino”, agregó el secretario adjunto de Estado Feltman en conversaciones con otros Estados árabes.
Fue enviado al país norteafricano para ofrecer ayuda de EE.UU. en la turbulenta transición del poder, y se reunió con ministros tunecinos y personalidades de la sociedad civil.
Feltman viaja a París el miércoles para discutir la crisis con los dirigentes franceses, reforzando la impresión de que EE.UU. dirige el apoyo internacional para un nuevo Túnez, en detrimento de la antigua potencia colonial, Francia…
Las naciones occidentales apoyaron durante mucho tiempo a la dirigencia depuesta de Túnez, por verla como un bastión contra militantes islámicos en la región norteafricana.
En 2006, el entonces secretario de defensa de EE.UU. Donald Rumsfeld, hablando en Túnez, elogió la evolución del país.
Explotando la situación, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton intervino ágilmente con un discurso en Doha el 13 de enero, advirtiendo a los dirigentes árabes que permitieran más libertades a sus ciudadanos.
“No cabe duda que EE.UU. trata de posicionarse muy rápido del lado bueno…” “AFP: “EE.UU. ayuda a conformar el resultado del levantamiento tunecino,”
¿Tendrá éxito Washington en la instalación de un nuevo régimen títere?
Depende en gran parte de la capacidad del movimiento de protesta al encarar el papel insidioso de EE.UU. en los asuntos internos del país.
No se mencionan los poderes preponderantes del imperio. Con una amarga ironía, el presidente Obama ha expresado su apoyo al movimiento de protesta.
Mucha gente dentro del movimiento de protesta cree que el presidente Obama está comprometido con la democracia y los derechos humanos, apoya la decisión de la oposición de deponer a un dictador, instalado por EE.UU. para comenzar.
Captación de dirigentes de la oposición
La captación de los dirigentes de los grandes partidos de oposición y organizaciones de la sociedad civil en anticipación del colapso de un gobierno títere autoritario forma parte de los cálculos de Washington, aplicados en diferentes regiones del mundo.
El proceso de captación es implementado y financiado por fundaciones basadas en EE.UU. que incluyen la Fundación Nacional por la Democracia (NED) y Freedom House (FH). Tanto FH como NED tienen vínculos con el Congreso de EE.UU., el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y el stablishment de los negocios estadounidense. Se sabe que tanto NED como FH están ligados a la CIA.
La NED está activamente involucrada en Túnez, Egipto y Argelia. Freedom House apoya a varias organizaciones de la sociedad civil en Egipto.
“La NED fue establecida por el gobierno de Reagan después de que el papel de la CIA en el financiamiento clandestino para derrocar gobiernos extranjeros se sacó a la luz, llevando a que los partidos, movimientos, periódicos, libros, revistas e individuos que recibían fondos de la CIA fueran desacreditados… Como fundación bipartidaria, con participación de los dos principales partidos, así como de la AFL-CIO y la Cámara de Comercio de EE.UU., la NED se hizo cargo del financiamiento de movimientos de derrocamiento extranjeros, pero de modo encubierto y bajo la rúbrica de “promoción de la democracia”. (Stephen Gowans, enero de 2011 What's left
Aunque EE.UU. ha apoyado al gobierno de Mubarak durante los últimos treinta años, las fundaciones estadounidenses con vínculos con el Departamento de Estado de EE.UU. y el Pentágono han apoyado activamente a la oposición política, incluido el movimiento de la sociedad civil. Según Freedom House: “La sociedad civil egipcia es al mismo tiempo vibrante y restringida. Hay cientos de organizaciones no gubernamentales dedicadas a expandir los derechos civiles y políticos en el país, que operan en un entorno fuertemente regulado.” (Comunicado de prensa de Freedom House).
En una amarga ironía, Washington apoya la dictadura de Mubarak, incluidas sus atrocidades, mientras respalda y financia a sus detractores, a través de FH, NED, entre otros.
Bajo los auspicios de Freedom House, disidentes egipcios y oponentes de Hosni Mubarak fueron recibidos en mayo de 2008 por Condoleezza Rice en el Departamento de Estado y el Congreso de EE.UU. También se reunieron con el Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, quien fue “el principal consejero de política exterior de la Casa Blanca” durante el segundo período de George W. Bush.
El esfuerzo de Freedom House por empoderar a una nueva generación de propugnadores ha producido resultados tangibles y el programa de Nueva Generación en Egipto ha adquirido importancia local e internacionalmente. Becados egipcios visitantes de todos los grupos de la sociedad civil recibieron [mayo de 2008] atención y reconocimiento sin precedentes, incluidas reuniones en Washington con la secretaria de Estado de EE.UU., el consejero de seguridad nacional y destacados miembros del Congreso. En las palabras de Condoleezza Rice, representan la “esperanza para el futuro de Egipto. Freedom House, http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=66&program=84.
Condoleezza Rice se dirige a Freedom House y a becarios egipcios
Ambigüedades políticas: Charlando con “dictadores”, confraternizando con “disidentes”
En mayo de 2009, Hillary Clinton se reunió con una delegación de disidentes egipcios, varios de los cuales se habían reunido con Condoleezza Rice un año antes. Esas reuniones a alto nivel se celebraron una semana antes de la visita de Obama a Egipto.
La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, elogió el trabajo de un grupo de activistas de la sociedad civil egipcia con los que se reunió hoy y dijo que correspondía a los intereses de Egipto que se orientara hacia la democracia y mostrara más respeto por los derechos humanos.
Los 16 activistas se reunieron con Clinton y con el secretario de Estado adjunto interino para asuntos de Medio Oriente, Jeffrey Feltman, en Washington al final de una beca de dos meses organizada por el programa Nueva Generación de Freedom House.
Los becados mostraron preocupación por lo que percibieron como el distanciamiento del gobierno de EE.UU. de la sociedad civil egipcia y llamaron al presidente Obama a que se reúna con jóvenes activistas independientes de la sociedad civil cuando visite El Cairo la próxima semana. También instaron al gobierno de Obama a que continúe suministrando apoyo político y financiero a la sociedad civil egipcia y a que ayude a abrir el espacio para organizaciones no gubernamentales que está fuertemente restringido bajo la antigua ley de emergencia de Egipto.
Los becados dijeron a Clinton que ya aumenta el impulso en Egipto a favor de más derechos civiles y humanos, y que se necesita urgentemente el apoyo de EE.UU. en este momento. Subrayaron que la sociedad civil representa una “tercera vía” moderada y pacífica en Egipto, una alternativa a los elementos autoritarios del gobierno y a los que abrazan un régimen teocrático. (Freedom House, mayo de 2009)
Durante sus becas, los activistas pasaron una semana en Washington recibiendo entrenamiento como propugnadores y obteniendo una enseñanza desde dentro del funcionamiento de la democracia estadounidense. Después de su entrenamiento se pudo a los becarios en contacto con organizaciones de la sociedad civil de todo el país con las que compartieron experiencias con sus homólogos estadounidenses. Los activistas terminarán su programa… visitando a funcionarios del gobierno, miembros del Congreso, medios noticiosos y think tanks.” (Freedom House, mayo de 2009)
Estos grupos opositores de la sociedad civil –que actualmente juegan un papel importante en el movimiento de protesta– están apoyados y financiados por EE.UU. Sirven indeleblemente intereses estadounidense.
La invitación de disidentes egipcios al Departamento de Estado y al Congreso de EE.UU. también pretende inculcar un sentimiento de compromiso y fidelidad a los valores democráticos estadounidenses. EE.UU. se presenta como un modelo de Libertad y Justicia. Y se destaca a Obama como un "modelo ejemplar".
Los titiriteros apoyan al movimiento de protesta contra sus propios títeres
¿Los titiriteros apoyan al movimiento de protesta contra sus propios títeres?
La explicación es “apalancamiento político”, “fabricación de disenso”. Apoyo al dictador así como a los oponentes del dictador como medio para controlar a la oposición política.
Estas acciones por parte de Freedom House y la NED por cuenta de los gobiernos de Bush y Obama, aseguran que la oposición de la sociedad civil financiada por EE.UU. no dirigirá sus energías contra los titiriteros tras el régimen de Mubarak, es decir el gobierno de EE.UU.
Esas organizaciones de la sociedad civil financiadas por EE.UU. actúan como un “Caballo de Troya” que se incrusta en el movimiento de protesta. Protegen los intereses de los titiriteros. Aseguran que el movimiento de protesta en la base no encarará el tema más amplio de la injerencia extranjera en los asuntos de Estados soberanos.
Blogueros de Facebook y Twitter apoyados y financiados por Washington
En relación con el movimiento de protesta en Egipto, varios grupos de la sociedad civil financiados por fundaciones basadas en EE.UU. han encabezado la protesta en Twitter y Facebook:
“Activistas del movimiento egipcio Kifaya (¡Basta!) –una coalición de oponentes al gobierno– y del Movimiento Juvenil 6 de Abril organizaron las protestas en las redes sociales Facebook y Twitter. Informes noticiosos occidentales dijeron que al parecer Twitter se bloqueará en Egipto el martes por la tarde.” (Vea Voice of America, Egipto estremecido por mortíferas protestas antigubernamentales)
El movimiento Kifaya, que organizó una de las primeras protestas dirigidas contra el régimen de Mubarak a finales de 2004, está apoyado por el Centro Internacional de Conflicto No Violento basado en EE.UU. Kifaya es un movimiento de amplia base que también ha tomado posición sobre Palestina y el intervencionismo estadounidense en la región.
Por su parte, Freedom House ha estado involucrado en la promoción y entrenamiento en los blogs de Facebook y Twitter en Medio Oriente y en el norte de África:
Los becarios de Freedom House adquirieron pericia en la movilización cívica, liderazgo y planificación estratégica, y se benefician de oportunidades de conexión de redes mediante su interacción con donantes basados en Washington, organizaciones internacionales y los medios. Después de volver a Egipto, los becarios recibieron pequeños subsidios para implementar iniciativas innovadoras como propugnar una reforma política a través de mensajes de SMS y Facebook. http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=66&program=84
Del 27 de febrero al 13 de marzo [2010], Freedom House recibió a 11 blogueros de Medio Oriente y del norte de África [de diferentes organizaciones de la sociedad civil] para un Tour de Estudios Avanzados de Nuevos Medios en Washington, D.C. El Tour de Estudios suministró a los blogueros entrenamiento en seguridad digital, producción de vídeos digitales, desarrollo de mensajes y cartografía digital. Mientras estuvieron en Washington, los becarios también participaron en una información del Senado, y se reunieron con responsables de alto nivel de USAID [oficina estatal de "ayuda" al tercer mundo], [el Departamento de] Estado y el Congreso así como medios internacionales incluidos Al-Jazeera y Washington Post http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=115&program=84&item=87
Se puede comprender fácilmente la importancia dada por el gobierno de EE.UU. a este “programa de entrenamiento” de blogueros, que va acompañado por reuniones de alto nivel en el Senado de EE.UU., el Congreso, el Departamento de Estado, etc.
El papel de los medios sociales Facebook y Twitter como expresiones de disenso, debe ser evaluado cuidadosamente a la luz de los vínculos de diversas organizaciones de la sociedad civil egipcia con Freedom House (FH), (NED) y el Departamento de Estado.
BBC News World (transmisión en Medio Oriente) citando mensajes egipcios en Internet ha informado de que “EE.UU. ha estado enviando dinero a grupos pro democracia”. (BBC News World, 29 de enero de 2010). Según un informe en The Daily Telegraph, citando un documento secreto de la embajada de EE.UU. (29 de enero de 2011):
"Las protestas en Egipto están siendo impulsadas por el movimiento juvenil 6 de abril, un grupo de Facebook que ha atraído sobre todo a miembros jóvenes y educados opuestos a Mubarak. El grupo tiene unos 70.000 miembros y utiliza las redes sociales para orquestar protestas e informar sobre sus actividades."
Los documentos publicados por WikiLeaks revelan que funcionarios de la embajada de EE.UU. [en El Cairo] estuvieron en contacto regular con el activista entre 2008 y 2009, considerándolo una de las fuentes más fiables para información sobre abusos de los derechos humanos.
La Hermandad Musulmana
La Hermandad Musulmana en Egipto constituye el mayor segmento de la oposición al presidente Mubarak. Según informes, la Hermandad Musulmana domina el movimiento de protesta.
Aunque existe una prohibición constitucional contra partidos políticos religiosos, los miembros de la Hermandad elegidos al parlamento de Egipto como “independientes” constituyen el mayor bloque parlamentario.
La Hermandad, sin embargo, no constituye una amenaza directa para los intereses económicos y estratégicos de Washington en la región. Las agencias de inteligencia occidentales tienen una antigua historia de colaboración con la Hermandad. El apoyo de Gran Bretaña a la Hermandad, organizado a través del Servicio Secreto británico, data de los años cuarenta. Desde los años cincuenta, según el ex funcionario de inteligencia William Baer, “La CIA [canalizó] el apoyo a la Hermandad Musulmana por “la encomiable capacidad de derrocar a Nasser”. 1954-1970: CIA and the Muslim Brotherhood Ally to Oppose Egyptian President Nasser. Esos vínculos encubiertos con la CIA se mantuvieron después de Nasser.
Comentarios finales
La remoción de Hosni Mubarak ha estado, durante varios años, entre los planes de la política exterior de EE.UU.
El reemplazo del régimen sirve para asegurar la continuidad, mientras suministra la ilusión de que ha tenido lugar un cambio político significativo.
La agenda de Washington para Egipto ha sido “secuestrar el movimiento de protesta” y reemplazar al presidente Hosni Mubarak por otro jefe de Estado títere, dócil. El objetivo de Washington es sustentar los intereses de potencias extranjeras, defender la agenda económica neoliberal que ha servido para empobrecer a la población egipcia.
Desde el punto de vista de Washington, el reemplazo del régimen ya no requiere la instalación de un régimen militar autoritario como durante el apogeo del imperialismo de EE.UU. Puede ser implementado mediante la captación de partidos políticos, incluida la izquierda, el financiamiento de grupos de la sociedad civil, la infiltración del movimiento de protesta y la manipulación de elecciones nacionales.
Con referencia al movimiento de protesta en Egipto, el presidente Obama declaró en una transmisión por vídeo en YouTube el 28 de enero: “El gobierno no debe recurrir a la violencia”. La pregunta fundamental es ¿cuál es la fuente de esa violencia? Egipto es el mayor beneficiario de ayuda militar de EE.UU. después de Israel. Los militares egipcios éstán considerados la base del poder del régimen de Mubarak:
“El ejército y las fuerzas policiales del país están armados hasta los dientes gracias a más de 1.000 millones de dólares anuales de Washington… Cuando EE.UU. describe oficialmente a Egipto como “aliado importante” se refiere sin querer al papel de Mubarak como puesto avanzado para operaciones militares y tácticas de guerra sucia en Medio Oriente y más lejos. Existe clara evidencia de grupos internacionales de derechos humanos de que innumerables “sospechosos” entregados por fuerzas de EE.UU. en sus diversos territorios de operaciones (criminales) son arrojados en secreto a Egipto para “interrogatorio profundo”. El país sirve como un gigantesco “Guantánamo” en Medio Oriente, convenientemente oculto al interés público estadounidense y libre de sutilezas legales sobre derechos humanos.” (Finian Cunningham, Egypt: US-Backed Repression is Insight for American Public, Global Research, 28 de enero de 2010).
EE.UU. no es un “modelo ejemplar” de democracia para Medio Oriente. La presencia militar de EE.UU. impuesta a Egipto y al mundo árabe durante más de 20 años, combinada con reformas “de libre mercado” constituye la raíz de la violencia estatal.
La intención de EE.UU. es utilizar el movimiento de protesta para instalar un nuevo régimen.
El movimiento popular debería reorientar sus energías: Identificar la relación entre EE.UU. y “el dictador”. Derrocar al títere político de EE.UU. pero sin olvidar a los “verdaderos dictadores”.
Reorientar el proceso de cambio de régimen.
Desmantelar las reformas neoliberales.
Cerrar las bases militares de EE.UU. en el mundo árabe.
Establecer un gobierno verdaderamente soberano.
Global Research. Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens y revisado por Caty R. Revisado por La Haine

viernes, 28 de enero de 2011

Revolución NorteAfricana

Hola a todos, perdonen este gran parón que he tenido, pero esque entre una gastronteritis y demás cosas, no he podido escribir.
Hoy voy a intentar hacer un resumen sobre los importantes echos hiostóricos que están pasando en Túnez, y que han contagiado a Egipto e incluso Yemen.
Pues resulta que el pasado 14 de Enero, el dictador de Túnez, Zine El Abidine Ben Alí, que durante 23 años rigió el destino de los tunecinos y cuya férrea dictadura neoliberal fue elogiada en diversas ocasiones por Occidente.
Empujado a dejar el poder por un mes de protestas por la falta de libertad, la corrupción y el desempleo, el dirigente magrebí prefirió abandonar el país tras comprobar que su anuncio de disolver el gobierno, convocar a elecciones legislativas anticipadas, ampliar la libertad de expresión o dejar la presidencia en 2014 no conseguían aplacar el descontento de la población.
Miles de personas tomaron las calles del centro de Túnez, la capital tunecina, clamando por la salida del que es "presidente" del país desde hace 23 años, Zine el Abidine Ben Ali.
Tras la revuelta están agentes políticos, sindicales y sociales muy definidos. El gobierno en descomposición sacó al Ejército a la calle y prohibió la libertad de reunión.
Sin embargo, el Ejército está apoyando las exigencias del pueblo.
Al grito de “Fuera Ben Ali”, “Gracias, pero ya es suficiente”, “O nos matan o se van, pero aquí no se negocia”, decenas de miles de personas han marchado hacia la sede del Ministerio del Interior, en la avenida Habib Burguiba, para exigir el fin del régimen de Ali, que hizo varios intento, infructuosos, a lo que se ve, por contener un mes de protestas contra la corrupción y el desempleo que se ha cobrado decenas de vidas.
Los aumentos en los precios de las tarifas, unido al desempleo y a la precariedad han desencadenado lo que puede considerarse una doble protesta: contra la crisis y la dictadura.
El primer ministro Mohammed Ghannouchi anunció en la tarde del viernes que asumía el poder en sustitución de Ben Alí.
La revuelta popular se inició en la región de Sidi Buzid tras el suicidio el 17 de diciembre de un vendedor ambulante sin permiso, que se inmoló para protestar contra el hecho de que se le incautara su mercadería de frutas y verduras.
66 personas han muerto, víctimas de la violencia policial, según organizaciones de derechos humanos, a fecha del 14 de Enero.
Entonces se creó el gobierno provisional, pero estaba formado por miembros del antiguo partido de Ben Alí, asi que el pueblo siguió manifestándose, y esto es lo que habia este miercoles:




El Sindicato General de Trabajadores anuncia el miércoles una huelga general en Sfax, la segunda ciudad y centro económico de Túnez
El lunes, la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a manifestantes de zonas rurales en los alrededores de la oficina del primer ministro, Mohamed Ganuchi, que ocupaba el mismo puesto en la Administración de Ben Ali.
Los manifestantes han acampado en un complejo gubernamental junto a la ciudad antigua, o casbah, de Túnez.
El líder del Ejército Rashid Ammar, se dirigió el lunes a ellos en un esfuerzo de convencerles de que se disuelvan. "Nuestra revolución es vuestra revolución. La revolución de los jóvenes podría perderse y ser explotada por los que piden un vacío", dijo.
Las barricadas de la policía alrededor de la zona ayudaron el martes a suavizar las protestas contra Ganuchi. Pero el Sindicato General de Túnez UGTT anunció el miércoles una huelga general en Sfax, la segunda ciudad y centro económico de Túnez.
Inspirados por el ejemplo de Túnez, miles de egipcios tomaron el martes las calles de El Cairo, Alejandría y otras ciudades para pedir el fin de los 30 años de gobierno del presidente, Hosni Mubarak, enfrentándose con la policía, que utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos.
El repentino fin a los 23 años de gobierno de Ben Ali después de que grupos formados sobre todo por jóvenes protestaran contra la pobreza, la corrupción y la represión política, ha causado un gran impacto en el mundo árabe, en el que la mayoría de la gente común se enfrenta a problemas similares.
El Gobierno provisional de Túnez será remodelado el miércoles, según dijeron varios ministros después de que manifestantes que pedían una purga de miembros del Gobierno anterior se enfrentaran con otros tunecinos que pedían el fin de las protestas.
El nuevo gabinete se anunciará el miércoles, principalmente para llenar los puestos vacantes por cinco dimisiones a lo largo de la última semana, según dijo a Reuters el ministro de Educación, Tayeb Bacuche. Otro ministro señaló que también se sustituiría a algunos gobernadores provinciales, pero el Gobierno sigue dominado por ex miembros del RCD.
Finalmente, el presidente de Libia, Muammar El Gadafi, se defendió: "¿Quién ha dicho que invité a Ben Ali? No le invité", dijo. "Esto es una tontería (...) No voy contra los intereses del pueblo tunecino".
También podemos encntrar este resumen de ayer:


Tal como pasó en Venezuela en 1989 y en Grecia en 2010, las políticas que el FMI impone a los gobiernos de la oligarquía alrededor del mundo, han agotado la paciencia del pueblo tunecino, que se ha echado a la calle desde la semana pasada protestando contra los altos sueldos y privilegios de los políticos, empresarios y banqueros mientras la ciudadanía convive junto a la pobreza, hambre, paro y marginación.
Las revueltas de los ciudadanos hicieron huir al dictador de Túnez, Ben Alí, hacia Arabia Saudí. Sin embargo, la posibilidad de establecer un gobierno que represente los intereses del pueblo que salió a las calles a protestar no se ha dado aún. Los mismos cargos que dirigían el régimen de Ben Ali son los que dirigen el estado aún hoy, con el total apoyo de los EEUU y la Unión Europea.
Fouad Mebazaa (فؤاد المبزع) era el presidente del poder legislativo, hoy es el nuevo presidente de Túnez. Mohamed Ghannouchi (محمد الغنوشي) era primer ministro en la dictadura de Ben Ali y actualmente lo sigue siendo. Ambos militaron en el partido de Ben Ali hasta que éste huyó hacia Arabia Saudí, momento en el que ambos salieron de la agrupación política para poder mantener sus cargos, expresando que eran "independientes" e intentando marcar diferencias con el recién derrocado.
El partido que abandonaron y al que pertenece Ben Ali es el llamado Agrupación Constitucional Democrática (ACD), hermanado con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) mediante su pertenencia a la Internacional Socialista (IS). Esta misma organización de partidos "socialistas" expulsó a Ben Ali el día en que fue derrocado, habiéndole apoyado los anteriores 23 años en los que el dictador tunecino se mantuvo en el poder. Ali, llegó al poder certificando la invalidez del anterior "presidente vitalicio" tunecino. Años después comenzó a convocar elecciones de las cuales ganó las tres primeras con un 99,9% de los votos, ya que no existía oposición.
En las dos últimas elecciones ganó con porcentajes superiores o iguales al 90%, en unas jornadas electorales sin observadores internacionales y en un clima de represión contra cualquier atisbo de oposición.
Sorprende ver como todos los que apoyaban al dictador derrocado sin denunciar los crímenes de su régimen represor ahora cargan contra él. Los altos funcionarios de su gobierno, cómplices y ejecutores de las políticas del régimen tunecino ahora piden a interpol que le ayude a buscarlo para que sea juzgado por delitos de enriquecimiento ilícito, sin embargo antes de la rebelión popular apoyaban ese enriquecimiento personal del dictador.
Periódicos como El País, que antes calificaba a Ben Alí de "presidente", se ha puesto al día llamándolo últimamente "dictador". Sin embargo los medios de comunicación de masas publican contenidos que lavan la imagen de los funcionarios de la dictadura, de los cuales dicen que están llevando a cabo una transición hacia la democracia.
Las democracias occidentales que antes sólo tenían palabras de apoyo para Ben Alí ahora han salido a apoyar la transición ejecutada por los mismos que apoyaron la dictadura. El Gobierno español siempre lo ha tratado de "presidente" en las buenas relaciones bilaterales entre los dos países. Incluso sobre las últimas medidas que tomó Alí el Ministerio español de Asuntos Exteriores expresó que "saluda las medidas recientemente anunciadas por el presidente tunecino (...) cree que marcan la línea adecuada, en la que debe profundizarse, para restablecer la normalidad y contribuir a un futuro mejor".
Todo responde a una estrategia para cambiar la imagen de la dictadura y calmar al pueblo, para mantener a los antiguos valedores del dictador Alí y sus políticas neoliberales, buenas para las empresas privadas y los bancos europeos que se beneficiarán, por ejemplo, de los Tratados de Libre Comercio que el gobierno de España impulsa bajo el nombre de "Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo".
Sin embargo, aunque esta estrategia está siendo muy apoyada por los EEUU -incluso altos funcionarios del gobierno norteamericano han viajado a Túnez para respaldar al nuevo gobierno"-, la Unión Europea y los grandes medios de comunicación; los ciudadanos tunecinos siguen saliendo masivamente a la calle pese a la represión que se ha cobrado varias decenas de muertos, para exigir que ninguno de los cargos del nuevo gobierno sean del partido de Ben Alí, además de un cambio en las políticas que favorezcan sus intereses.
Lo cual solo demuestra la falsedad de estas "democracias" que tenemos.


Lo más increible de esta "revolución" es que los tunecinos no fueron organizados por nadie, ni partidos politicos, ni sindicatos..., nadie, simplemente ellos, espontaneamente y a través de las redes sociales, se organizaron y levantaron, y al contar con el apoyo del ejército y la policia, apenas hubo que derramar sangre (aunque hay muertos), y ahora están llendo por un proceso democrático que puede volverles uno de los paises más progresistas, o sumirles en otra dictadura, pero esta vez religiosa o de algún otro tipo, todo está por ver, pero lo mejor de todo es que esto es como un efecto dominó, pues ahora también hay revueltas en Egipto.

En Egipto ya van por el cuarto día de revueltas y hoy el gierno decretó un toque de queda, pero los egipcios se lo han saltado y los enfrentamientos siguen en curso mientras escribo estas palabras, sobre esto se puede encontrar lo siguiente:

El Ejército egipcio ha recibido órdenes de apoyar a la policía para imponer la seguridad en las calles del país, que están siendo escenario de fuertes enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, en las protestas contra el Gobierno de Hosni Mubarak, una escena jamás vista en sus 30 años en el poder.
La decisión, anunciada por la televisión pública egipcia, figura en un decreto en el que también se anuncia que ha entrado en vigor el toque de queda en El Cairo, Alejandría y Suez, desde las 18.00 hora local y hasta las 07.00 de la mañana. La televisión estatal anunció en las últimas horas que el toque de queda se extendía a todas las ciudades.
El anuncio se hizo después de un día denominado como 'Viernes de la ira',  y protagonizado por intensos enfrentamientos entre agentes policiales y manifestantes en las calles del país, los más duros desde que comenzaran las protestas hace cuatro días. Durante las manifestaciones han muerto al menos cinco personas, según informa la cadena Sky News, más de 870 están heridas, según fuentes médicas y varios cientos han sido detenidas.
Los manifestantes han incendiado la sede central del partido en el poder Decenas de miles de egipcios se agolpan en las principales ciudades del país en una nueva jornada de protestas al grito de "fuera Mubarak". La sede central del Partido Nacional Democrático (PND), actualmente en el poder, ha sido incendiada, según las imágenes difundidas por la cadena qatarí de la televisión Al Yazira. Otras sedes del PND en poblaciones del delta de Nilo también están siendo incendiadas, así como varias comisarías de barrios de esta capital y de otras ciudades.
En El Cairo, la policía se ha retirado de la céntrica plaza Tahrir, ocupada por grupos manifestantes que gritan lemas en los que afirman que su protesta está triunfando. A pesar del toque de queda, los manifestantes están gritando que se quedarán en la plaza hasta que se cumplan sus exigencias. Según las últimas informaciones de la televisión Al Yazira, al menos una persona más ha muerto y varias resultaron heridas en estos últimos enfrentamientos cerca del Museo Egipcio en El Cairo, amenazado también por un incendio.
Las últimas informaciones hablan de 5 muertos y 870 heridos
Los militares han sido desplegados en los alrededores del edificio de la radio y la televisión pública, a escasos 500 metros de la plaza Tahrir. Sin embargo, y según muestran las imágenes difundidas por la cadena Al Yazira, los ciudadanos en El Cairo no parecen echarse atrás por la presencia militar y policial. Todo lo contrario: varios grupos de manifestantes están zarandeando los tanques y camiones de las fuerzas de seguridad que recorren las calles de la ciudad y un testigo dijo que se escuchaban disparos en El Cairo.
"Esta protesta no parará. Ellos no podrán engañar a la gente de nuevo y darnos unas concesiones falsas. Hosni tiene que irse", dijo el manifestante Mohamed Taha, después de huir de la policía. "Tengo 70 años, voy a morir, pero estas personas tienen que luchar por su vida", agregó.
Este nuevo día de protestas comenzó al mediodía, al final de las oraciones musulmanas del viernes, y poco a poco se fueron extendiendo por distintos sectores de la capital y otras ciudades como Suez, Alejandría o Ismalia. Las protestas que involucran a miles de personas han sido las mayores y más violentas en cuatro jornadas consecutivas de disturbios, iniciados por egipcios desempleados, empobrecidos y hartos de la corrupción y la falta de libertad con el Gobierno de Mubarak.
Según cifras de Amnistía Internacional, al menos 8 personas han muerto y un total de 1.120 han sido detenidas desde que el pasado martes comenzaran los disturbios populares.
Las protestas contra el régimen del presidente de Egipto han llevado a la comunidad internacional a expresar su preocupación por la situación en ese país, a alertar contra la violencia y a pedir a El Cairo que escuche las demandas de los ciudadanos y acometa reformas.
Tras las protestas en Túnez, Egipto, Argelia, Jordania y Yemen se sumaron
Con los graves incidentes ocurridos en los tres últimos días, Egipto se suma a la oleada de protestas en el norte de África, que comenzó en Túnez el 17 de diciembre de 2010 y que supuso la caída del presidente tunecino, Zine el Abidine Ben Ali.
Además de Egipto y Túnez, otros países árabes, como Argelia, Jordania y Yemen, están viviendo jornadas convulsas en las que la población se ha lanzado a la calle para pedir reformas amplias, cuando no el fin de los regímenes políticos imperantes, que en el caso egipcio personifica el presidente Mubarak, en el poder desde 1981.

Y tambien esto:



Los enfrentamientos entre policías y manifestantes en Egipto han tomado hoy mayor intensidad y, a estas horas, se han convertido ya en la mayor de las demostraciones de protesta que se han vivido en los países árabes tras la revolución tunecina. Las revueltas se suceden en las principales ciudades del país y el Gobierno se ha visto obligado a decretar el toque de queda entre las seis de la tarde y las siete de la mañana (una hora menos en la España peninsular) en el país (inicialmente lo ha hecho solo en El Cairo, Alejandría y Suez; pero horas después ha extendido la prohibición a todo el territorio). Ya hay centenares de heridos y al menos seis muertos. Además, el Gobierno ha decidido recurrir al Ejército para ayudar a la policía a controlar la situación. Numerosos países, España entre ellos, han recomendado a sus ciudadanos no viajar a Egipto y EE UU, un aliado fundamental de El Cairo, ha asegurado que revisará en los próximos día las ayudas que le otorga (más de 1.100 millones de euros).
Los jóvenes han convocado para hoy una gran protesta en El Cairo
De poco ha servido la prohibición de permanecer en la calle. Con la llegada de la noche, las cámaras de televisión -Al Yazira está conectando en directo con las calles de El Cairo- siguen mostrando numerosas escaramuzas e incendios en la capital egipcia. El más significativo, además de la quema de varios edificos gubernamentales, ha sido el de la sede del Partido Nacional Democrático, la formación oficial del régimen. Aunque por el valor de su contenido, preocupa más que las llamas en varios edificios del centro de la ciudad pudieran afectar al Museo Egipcio,que está protegido por agentes para evitar saqueos. La protesta en la capital ha dejado cinco fallecidos más de 400 heridos de diversa consideración, según fuentes médicas consultadas por Reuters.
Tampoco ha logrado hasta ahora el efecto deseado la implicación del Ejército. Grupos de personas se han subido a los carros de combate desplegados en Suez, mientras los soldados trataban de hacerles retroceder. En esta misma localidad, horas antes del despliegue militar, testigos citados por Reuters vieron a un grupo de personas cargando el cuerpo de un hombre y acusando a la policía de haberlo matado en una manifestación. La cadena Al Yazira ha elevado la cifra de fallecidos en Suez hasta 11.
En El Cairo, los manifestantes han comenzado la jornada, también después de la plegaria de mediodía (el viernes equivale al domingo en los países occidentales), en las inmediaciones del palacio presidencial para tratar de avanzar desde allí hacia la céntrica plaza de Tahrir, aunque cualquier edificio gubernamental ha sido bueno para que concentrar una multitud frente a él. Los agentes están intentando desviar a los manifestantes a Garden City, un barrio que fue concebido por los británicos durante la colonización para evitar las protestas, debido a su forma laberíntica. La policía se ha aplicado en dispersar a la gente, aunque pronto surgían nuevos grupos de personas protestando. Iban equipados con agua, bebidas carbonatadas y refrescos de cola, que están comenzando a agotarse, porque han aprendido de la protesta de Túnez que estas bebidas son las más eficaces contra los efectos de los gases lacrimógenos.
El régimen egipcio de Hosni Mubarak ha bloqueado el acceso a Internet en todo el país árabe en un intento de hacer fracasar la gran jornada de protestas prevista para este viernes y en la que por vez primera iban a participar los Hermanos Musulmanes, la gran fuerza islamista de Egipto, y Mohamed El Baradei, quien ha sido puesto en arresto domiciliario. Los jóvenes egipcios y los organizadores de las marchas que desde el martes se llevan a cabo por todo el país han empleado masivamente Facebook y Twitter para coordinarse. Ahora ya no lo podrán hacer. Además, desde esta mañana tampoco funcionan los teléfonos móviles en El Cairo y posiblemente tampoco en el resto del país, por lo que los participantes en las manifestaciones tampoco están pudiendo enviar mensajes ni hacer llamadas.
El bloqueo de las comunicaciones no está siendo la única medida del régimen. También está la contaminación de las informaciones. En la televisión estatal, se ha reconocido que los manifestantes "han tomado las calles", aunque según una curiosa interpretación lo han hecho "para expresar su apoyo a Mubarak". Coherentemente con esas informaciones, los reporteros de la televisión estatal han señalado que "no se ha producido ningún enfrentamiento" ni ningún "acto de violencia por parte de las fuerzas de seguridad", aunque han reconocido "algunas interrupciones" en los servicios de teléfono móvil. Todas estás informaciones están siendo recogidas y difundidas en Twitter por Sultan Al Qassemi , un reconocido periodista de Emiratos Árabes Unidos.
Los islamistas se unen a la protesta
Y es que numerosas miradas en el mundo árabe están siguiendo todo lo que pasa el Egipto, que vive las protestas más multitudinarias vistas en los últimos 30 años. El pistoletazo de salida se ha dado después de la oración (el viernes equivale al domingo occidental). Hoy era el día de la gran revuelta, con mayor participación prevista que en los días previos según los organizadores de la protesta contra el Gobierno del presidente Hosni Mubarak, mayoritariamente jóvenes que se han servido de las redes sociales. Ningún partido, ningún líder político se había destacado como guía. Al menos hasta ayer.
"Si la gente, en particular los jóvenes, si ellos quieren que lidere la transición no voy a defraudarlos". Mohamed el Baradei aterrizó el jueves en el aeropuerto de El Cairo con la intención de unirse hoy a las protestas que desde el martes se llevan a cabo por las calles de todo el país. Ayer por la noche el principal partido opositor, los Hermanos Musulmanes, anunció que también estará presente en las calles. "Los Hermanos Musulmanes participaremos en las manifestaciones del viernes del cólera... con todas las fuerzas nacionales y el pueblo egipcio", afirma en un comunicado uno de los dirigentes del partido, Saad Katatni. El grupo asegura que no quieren protagonizar las protestas, pero que finalmente han decidido asistir y que están "dispuestos a mantener una firme presencia en las calles" si la situación lo requiere, según las palabras del portavoz Mohamed Morsi recogidas en la web del partido.
En un día que ya se prevía intenso, la tensión no tardó mucho en estallar. Anoche mismo, pocas horas después del comunicado de los Hermanos Musulmanes, las fuerzas de seguridad del país detuvieron a ocho de sus dirigentes más destacados y a otras personas de la organización. Según algunas fuentes, serían hasta 20 personas las arrestadas. "La policía ha detenido a Essam El-Erian y Mohamed Mursi [dos destacadas figuras de la fuerza islamista], y hay otros detenidos. Mucha gente; es difícil conocer el número exacto", confirmó a la agencia Reuters el abogado Abdel-Moniem Abdel-Maksoud. "La razón es conocida: es por lo que se espera que pase mañana [por hoy]".
A pesar de que la formación de los Hermanos Musulmanes no está originalmente detrás de las protestas de los últimos días, pide la disolución del Parlamento así como también la liberación de las personas que han sido detenidas desde que éstas empezaran. Más de un centenar de miembros del partido, ilegal pero tolerado por el régimen, ya fue detenido poco antes de las elecciones del pasado noviembre, de las que acabaron por retirarse al considerarlas fraudulentas.

De lo que se deduce que los paises árabes tienen más crisis que la económica causada por el capitalismo, lo más que podemos esperar es que salgan bien parados de esta y se vuelvan de los paises más avanzados en materia de derechos.
Finalmente, las protestas se han extendido a otros paises como Yemen:

Como un reguero de pólvora, una ola de cambio parece recorrer el mundo árabe. Tras la revuelta de Túnez, que acabó con la dictadura de Ben Ali, el gran día de la protesta ha estallado hoy en Egipto y el efecto de contagio se ha dejado notar en otros países como Jordania, Arabia Saudí y Siria.
Si ayer miles de yemeníes exigieron en las calles de Saná el fin del régimen de Ali Abdalá Saleh, hoy han sido los jordanos quien han salido a la calle tras las oraciones musulmanas del viernes para pedir al rey Abdalá II la destitución del primer ministro, Samir Rifai, y la adopción de reformas económicas y políticas en el país.
Los ciudadanos de Jordania se han manifestado por tercera semana consecutiva en las calles de la capital, Ammán, y en las ciudades de Irbid, Zarqa, Ajlun, Mafrak, Karnak y Aqaba. Los partidos islámicos en la oposición, los sindicatos, la sociedad civil y los grupos de activistas han convocado y liderado las protestas. Los participantes han levantado pancartas y han gritado consignas pidiendo al rey Abdalá II que destituya al Gobierno de Rifai porque, según los manifestantes, ha fracasado en su intento de satisfacer las exigencias de los ciudadanos jordanos.
En Arabia Saudí, las autoridades han detenido a docenas de manifestantes en Yeda que protestaban por la situación de pobreza tras las inundaciones. La protesta, convocada por mensajes de SMS, ha obligado a muchos comercios de la principal calle de Yeda a cerrar mientras se podían oír gritos de "Dios es el más grande" antes de los disturbios. En Siria, se ha convocado una manifestación masiva para el 5 de febrero.
Túnez ha servido de inspiración para estos países, como en el caso de Yemen. Los yemeníes se rebelaron ayer contra la carestía de alimentos, la corrupción y el nepotismo. Para evitar estas revueltas, por su parte, Marruecos decidió tomar medidas como subvencionar aún más hidrocarburos y alimentos básicos. Marruecos es el país norteafricano menos afectado por la onda expansiva de la revolución tunecina.
Sin embargo, Túnez está lejos de la calma. La Policía tunecina ha irrumpido hoy en el campamento de protesta que han instalado cientos de manifestantes junto a la oficina del primer ministro tunecino, Mohamed Ghannouchi, para dispersar a los asistentes. Los agentes han lanzado gases lacrimógenos contra los manifestantes, llegados de distintos puntos del país y acampados desde el pasado domingo, después de que estos les lanzaran piedras.

Esto nos demuestra que, cuanta mayor es la presión, mayor es la respuesta, y aquí van a por todas. Deberiamos aprender de ellos.